La Audiencia ratifica la condena contra Cursach por injuriar a Penalva

La Audiencia Provincial de Baleares ha ratificado la condena impuesta al empresario de la noche Bartolomé Cursach por injuriar al juez Manuel Penalva, a quien se refirió con el apelativo “subnormal” justo después de salir de prisión.

El acusado, quien negó de plano estos hechos, deberá así pagar una multa de 9.000 euros e indemnizar al juez con la cantidad de 3.000 euros.

De esta manera, la Audiencia ha rechazado el recurso de apelación interpuesto por la defensa de Cursach y se muestra conforme con la resolución dictada en primera instancia por el Juzgado de lo Penal número 4 de Palma. La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo.

En concreto, el fallo considera probado que el empresario se refirió en el Juzgado al magistrado -quien no estaba presente puesto que ya había sido apartado del caso Cursach- como “subnormal, subnormal, subnormal” el 19 de abril de 2018.

Ese día, Cursach había acudido al Juzgado de Instrucción número 12 de Palma, encargado de las pesquisas, para entregar su pasaporte tras haber sido excarcelado después de haber pasado catorce meses en prisión.

El inculpado aseguró desconocer entonces que el magistrado hubiera sido entrevistado: “yo estaba en mi casa y no estaba escuchando la radio”. E incidió: “me parece una palabra de muy mal gusto. Es una expresión que no utilizo jamás”.

Penalva recrimina los insultos de Cursach

Por su parte, en contra de lo manifestado por el acusado, Penalva manifestó durante la vista oral que dos funcionarias presentes el día de los hechos le comentaron que “este señor” [en referencia al empresario], en su primer día de libertad tras su excarcelamiento, “me había llamado subnormal en tres ocasiones”.

La sentencia de la Audiencia rechaza, sin embargo, los alegatos que había expuesto la defensa de Cursach. La resolución considera que referirse a alguien hasta tres veces seguidas con el adjetivo ‘subnormal’ “es un insulto por cuanto ofende a su destinatario” y “máxime cuando éste ha intervenido en decisiones previas para cuya adopción se requiere de capacidad intelectual”.

“Con lo que con dicha expresión se humilla no sólo a su persona, sino en el caso de autos a la condición de profesional por él ejercida, en este caso el magistrado”, señala el tribunal.

En concreto, Penalva fue el juez que envió a Cursach a prisión en el marco de la macrocausa por presunta corrupción policial en Palma.

Se da la circunstancia de que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) está investigando tanto a Penalva como al fiscal Miguel Ángel Subirán a raíz de las presuntas irregularidades en las que incurrieron durante la instrucción del caso Cursach.
Esta es la segunda condena que pesa sobre el empresario mallorquín. La primera fue dictada en junio de 2018 por tenencia ilícita de armas. La Policía encontró una carabina apta para disparar y más de 600 cartuchos durante un registro policial en una caseta de su finca.

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