Las relaciones sexuales y afectivas tras el parto
Tras el parto el hombre debe tener paciencia y acompañar a su mujer, sin forzar la situación ya que eso impedirá que ambos disfruten en las relaciones sexuales.

Convertirse en padres es una experiencia inigualable y muy positiva a nivel familiar. Pero hay aspectos que no lo son tanto, sobre todo en las relaciones sexuales y afectivas. Hablar de la realidad de los padres (en el aspecto más amoroso y placentero) tras el parto,suele silenciarse por miedo a las opiniones y críticas externas.

Es una evidencia que la vida cambia para el padre y la madre cuando el bebé llega a sus vidas. Lo cotidiano no se ve como antes y las actividades sociales van sucediéndose a cuentagotas. El “no hay horarios” o “nadie me dice lo que tengo que hacer” cambia y el rey de la casa, el hijo, determina cuándo comienza y acaba una actividad.

Relaciones sexuales en parejas con hijo

Las necesidades del bebé se vuelven lo primero para los recientes padres. Conocer y atender al hijo se instauran en las tareas principales de cada día, sobre todo el primer año. Quedan en un segundo plano los deseos y demandas de los padres, que a una rapidez pasmosa deben comprender que tanto uno como el otro deben evitar la desesperación y ansiedad en muchos aspectos.

La anterior pareja solo tenía ojos el uno para el otro y se profesaban amor constante en el terreno afectivo y las relaciones sexuales. En el momento en que un ser tan indefenso emite un sonido o inicia su llanto todo se detiene y comienza a experimentarse sobre sus necesidades. Los padres se preocupan por su alimentación, sus cambios de pañal, su aseo, sus momentos de descanso…, y llegan al final del día agotados y sin apenas haber tomado asiento.

Si el bebé se alimenta de leche materna el agotamiento físico y mental de la madre se acentúa y la demanda del bebé se incrementa al cien por cien. El bebé que toma únicamente pecho requiere a su madre las 24 horas al día y el padre, al igual que otros familiares, no pueden colaborar en ese aspecto. En este caso, el hombre puede llegar a sentirse más apartado y percibir una mayor distancia emocional con la madre.

Padre y madre deben asimilar la nueva situación

Decir que es fácil ser padres y que todo viene rodado no es ser justos con la realidad. El hijo se convierte en lo primero en la vida de los padres. No obstante, la intensidad con la que se produce todo pueden causar un agotamiento y frustración en una situación que se intuía y deseaba diferente. Las relaciones afectivas de la pareja sufren fisuras que deben restaurarse.

Nadie explica a los padres qué se va a sentir y qué va a cambiar en su relación tras el parto. Ningún hijo se comporta del mismo modo y no todos los padres siguen las mismas directrices. No hay normas en el cuidado del hijo, sino interés en hacerlo bien y con dedicación. Hay padres que piden la ayuda de los abuelos o que por trabajo deben delegar en guarderías. El primer año del bebé es intenso y se pone a prueba la fortaleza de los progenitores y la estabilidad en la relación de pareja.

A medida que pasan los días y las semanas, padre y madre vuelven a hacer cosas pero a menor nivel. Prueban y se adaptan al tiempo que el hijo les permite. Es frecuente que una madre aproveche el momento en que su hijo duerme para resolver tareas, para dedicarse tiempo a sí misma o descansar. El padre, por el contrario, busca tiempo de ocio, con su mujer y llega a percibir más desapego.

Retomar las relaciones sexuales

El médico recomienda a la pareja volver a tener relaciones sexuales tras la cuarentena para evitar infecciones. Más concretamente veinte días si hay cesárea, siempre y cuando no existan complicaciones. No obstante, la teoría no es igual que la práctica individual.

Si ha habido cesárea, con lo cual no existe desgarro ni episiotomía, la mujer tendrá menos molestias, no así dificultades para la penetración. Es totalmente normal -incluso sin haber tenido parto vaginal- tener falta de lubricación, falta de flexibilidad en el perineo y mayor rigidez muscular en la zona. La sensación de que es imposible y dolorosa la penetración es frecuente durante un tiempo.

La mujer se siente culpable, incómoda y molesta y debe permitirse hablar con su pareja, exponerle su problemática y pedirle tiempo y delicadeza. La mujer acaba de pasar por un dolor intenso, está afrontando una etapa estresante y llena de novedades y su mente y su cuerpo deben volver a la normalidad poco a poco. Hormonalmente debe estabilizarse para tener la fortaleza y seguridad previas al parto. La lactancia también causa una bajada de estrógenos y por ende de la libido.

El hombre debe tener paciencia y acompañar a su mujer, sin forzar la situación ya que eso impedirá que ambos disfruten en las relaciones sexuales. Es cierto que los padres con un bebé tienen constantemente la sensación de que se despertará e impedirá que tengan el momento de intimidad para ellos. Con el tiempo todo mejorará. El bebé que duerme con los padres o con uno de ellos también impide una vida sexual normal o al menos como lo era antes.

Lubricantes, masajes y comunicación tras el parto

Unas buenas técnicas para estimular el placer de hombre y mujer y para favorecer la penetración y la elasticidad del perineo en ella son los lubricantes y la realización de masajes. Estas prácticas pueden producirse como mero ritual para añadir placer y para que el tiempo entre la pareja se salga de la monotonía y se sienta el piel con piel con máxima cercanía y erotismo.

Probablemente la mujer se sienta menos segura de sí misma respecto a su cuerpo y le cueste mostrarse a su pareja. En este punto el hombre debe ser lo suficientemente comprensivo y afectuoso. Su mujer acaba de hacer el acto más valioso dando vida a su hijo. Ante este hecho solamente necesita calidez, empatía y consideración por parte de su pareja.

Abrazarse, tumbarse un momento juntos en la cama y besarse ya son indicativos que ayudan a la pareja a fortalecer y reestablecer su vínculo amoroso. Para recuperar el tono en la vagina expertos recomiendan los “ejercicios de Kegel” o hipopresivos un par de meses tras el parto si es vaginal y tres en cesárea.

Como se ha referido con anterioridad, hombre y mujer deben dar prioridad al estado físico y emocional de la madre recién parida y respetar sus decisiones. Si la mujer encuentra alguna postura incómoda debe utilizar aquella donde pueda controlar la penetración, como puede ser ella sobre su pareja. Juntos llegarán a encontrar momentos y situaciones donde compartir en planos afectivos y sexuales sin dejar de lado al hijo.

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