Penalva y Blanqueo prometían a los detenidos el fin de sus “problemas judiciales” si implicaban a Gijón y a Rodríguez

Esther Ballesteros | 07/09/2019

EFE

El exjuez del caso Cursach Manuel Penalva y el exjefe del grupo de Blanqueo ofrecían a los detenidos de la causa “poner fin a sus problemas judiciales” si, a cambio, implicaban en las pesquisas al exregidor del PP Álvaro Gijón así como al exsenador y exdelegado del Gobierno José María Rodríguez.

Así lo pone de manifiesto la Policía Nacional en su último informe, al que ha tenido acceso Crónica Balear, en el que señala cómo al empresario Antoni Roig -detenido por el presunto amaño en la adjudicación del servicio de regulación del aparcamiento en Palma, más conocido como caso ORA- los investigadores habrían decidido someterlo a una detención de 72 horas para tratar de que “bajo esta situación de presión cantase”.

Según el documento policial, le ofrecieron “una y otra vez”, sin la presencia de su abogado, la posibilidad de poner fin a todos sus problemas judiciales si aceptaba confesar el pago de la supuesta comisión que, según los investigadores, habría abonado a Gijón y a Rodríguez a cambio de resultar ganador en el concurso de la ORA.

Tal y como Roig manifestó posteriormente en dependencias policiales, el pasado mes de mayo, el entonces jefe del grupo de Blanqueo habría hablado con él dos veces al día durante los tres en que duró su detención. “Normalmente le sacaba del calabozo y le llevaba a un despacho donde se entrevistaban sin la presencia de su letrado, le invitaba a café, le permitía llamar a su mujer y le solicitaba que dijera que había pagado a su amigo Gijón”, recalca la Policía Nacional.

No sólo eso. Le prometía que en la prensa aparecería que Roig era “un tío de puta madre”, un empresario “ejemplar” y que habían sido Gijón y Rodríguez quienes le habían “obligado a pagar”.

Otro de los investigados, funcionario del Ayuntamiento de Palma, también atravesó por similares circunstancias. Tal y como manifestó también en mayo en la Jefatura Superior, entendió “perfectamente que en esa situación su escapatoria pasaba por aceptar verter acusaciones” sobre otros investigados en torno a quienes le iban preguntando, principalmente en relación a Gijón.

Penalva: "la idea es pillar a Gijón"

El propio Penalva, según el imputado, le comentó que el caso ORA “lo tenían muy claro ya que todo el mundo había hablado y que la idea ahora era pillar a Gijón”. “Es un hijo de puta, se ha llevado la pasta, se ha llevado un millón de euros, se ha ido a Formentera con Roig, tenemos demostradísima la relación de amistad”, asegura que le espetó el juez, insistiendo de nuevo en que “había que pillar a Gijón y, si era posible, a Rodríguez”.

En tal contexto de presión, el declarante asevera que, mientras se encontraba detenido, vio que “la llave para no ir a prisión era declarar en ese sentido o aceptar que el fiscal hiciera pasar como suyas la respuesta que le diera la gana”.

El informe policial también alude a la detención del exjefe del departamento de Movilidad de Cort Miquel Femenia. Los inspectores consideran que el modo en que los investigadores tramitaron en su día el atestado policial y la forma en que se distribuyeron las declaraciones de testigos y detenidos en el marco del caso ORA entre los días 17, 18 y 19 de octubre de 2016 buscaban poder justificar la duración del arresto de Femenia durante el máximo tiempo permitido por la ley (72 horas).

"Situación límite" para los detenidos

Y ello, añaden, con la finalidad, al igual que los demás detenidos, de ponerle “en una situación límite que ayudase a doblegarle para que delatara a Roig, Gijón y Rodríguez”.

La Policía Nacional subraya, así, que la práctica de recompensar con la libertad a los investigados que "metiesen mierda" contra otros presuntos implicados habría sido habitual de los miembros del grupo de WhatsApp que, en paralelo a la instrucción del caso Cursach, integraban Penalva, el exfiscal del caso Miguel Ángel Subirán y varios responsables de Blanqueo, entre ellos el jefe del grupo.

Del mismo modo, con el resto de detenidos habrían empleado un presunto mecanismo de “presión-coacción” utilizando para ello la detención y su continuidad en el proceso penal a fin de conseguir declaraciones incriminatorias. Asimismo, habrían utilizado un sistema de “recompensa o premio” a “quienes colaborasen” delatando a otras personas, modificando su condición de detenidos-investigados a la de testigos.

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