Jean-Claude Juncker
EFE


El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, avisó este martes a la Eurocámara de que la Unión Europea (UE) solo saldrá adelante si actúa de forma unida y instó a luchar contra «los nacionalismos estúpidos y estrechos de miras» en el continente.

«Cuidad de Europa. Y combatid con todas vuestras fuerzas los nacionalismos estúpidos y cerrados de miras. ¡Viva Europa!», concluyó Juncker su discurso, que puso en pie a la mayor parte de los eurodiputados presentes en el pleno en Estrasburgo.

Se trata de su despedida ante el Parlamento Europeo (PE) antes de dejar paso a la alemana Ursula von der Leyen, un relevo que sin embargo se ha pospuesto al menos un mes, desde el 1 de noviembre previsto, por el retraso del nuevo Ejecutivo en obtener el respaldo parlamentario.

El político luxemburgués, de 64 años y que inició su mandato de cinco años en noviembre de 2014, repasó los principales hitos de su trabajo al frente del Ejecutivo comunitario y también las grandes decepciones, entre las que incluyó el fracaso a la hora de cerrar un nuevo acuerdo con Suiza sobre sus relaciones con la UE, completar la unión bancaria o avanzar en la reunificación de Chipre.

En plena recta final del «brexit» y en la espera tensa mientras el Parlamento británico intenta concluir la ratificación del acuerdo, Juncker no hizo ninguna referencia a la salida británica en su discurso de despedida, aunque en el pasado ha dicho que no intervenir en la campaña del referéndum fue uno de los grandes errores de su mandato.

Entre los progresos positivos, Juncker incidió en los 25 trimestres consecutivos de crecimiento de la economía europea y apuntó también, con ironía, al Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas.

«Solo se le llamó ‘Plan Juncker’ cuando se pensaba que iba a fallar», dijo.

Entre los momentos que han marcado su presidencia, Juncker recordó a Grecia y a la resolución de su grave crisis financiera en la que intervino la Comisión.

«Me acordaré siempre de las llamadas de varios primeros ministros que me dijeron: ‘ocúpate de tus asuntos, que es asunto de los Estados ocuparse del problema de Grecia», afirmó sin nombrar países.

Sobre la crisis de refugiados, que le ha acompañado durante la mayor parte de su presidencia, Juncker lamentó que «muchos países» no aplicaran el principio de la solidaridad en su política migratoria y de interior.

El luxemburgués también se refirió a las tensiones comerciales, un asunto que, admitió, no esperaba que le fuera a ocupar tanto tiempo durante su presidencia.

Explicó, por ejemplo, que en una de sus reuniones con el presidente estadounidense, Donald Trump, para desactivar la inminente guerra comercial en 2018, fue capaz de transmitir «una muestra de fuerza sin precedentes» al decirle al mandatario que la Comisión Europea unificaba la política comercial de veintiocho países.

«Creo que eso le impresionó mucho», afirmó.

Juncker confesó que cierra su mandato «ni excesivamente alegre ni terriblemente decepcionado» y consideró que «si todo el mundo hubiera trabajado tan duro como la UE», las cosas «estarían mejor».

El presidente del grupo del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, formación a la cual pertenece Juncker, se deshizo en halagos para el luxemburgués, de quien afirmó que su principal virtud es alcanzar consensos.

«Ni Donald Trump logró resistirse a tu forma de lograr compromisos», dijo.

La presidenta del grupo de la Alianza de Socialistas y Demócratas, la española Iratxe García, lamentó que el «nuevo comienzo» para Europa que prometió Juncker en 2014 se haya quedado «a mitad de camino» pese a que intentara «distanciarse de la política de austeridad» de su predecesor, el portugués José Manuel Durao Barroso.

El presidente de Renovar Europa, el liberal Dacian Ciolos, valoró que haya «abierto el camino» a una Comisión más política, mientras que el copresidente de los Verdes Philippe Lamberts echó un capote a Juncker por su buen trabajo en materia de justicia fiscal y social, aunque le afeó que la Comisión haya concluido «una quincena» de acuerdos comerciales.

El líder de Identidad y Democracia (ultraderecha), Marco Zanni, le reprochó que haya liderado «una Europa débil, enferma y que no puede responder a los retos modernos», mientras que el conservador Ryszard Legutko fue el primero en referirse al «brexit» para lamentar que no haya sido un motivo de reflexión para Europa.

La líder de la Izquierda Unitaria, Manon Aubry, por su parte, comparó abordar la evasión fiscal con un presidente luxemburgués con «pedirle a Monsanto que acabe con los pesticidas» y calificó de «fracaso» su política social y ambiental.

«Nosotros creemos en los derechos sociales, así que le deseamos una buena jubilación», ironizó Aubry.

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