Ana Julia Quezada:
Ana Julia Quezada, única acusada por el asesinato del niño Gabriel Cruz, a su llegada este martes a la Audiencia Provincial de Almería. EFE


Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, ha pedido perdón «en general a toda España» y también que Dios la perdone a ella ante los miembros del jurado popular que la juzga desde el pasado 9 septiembre.

«En primer lugar, pedirle perdón a los familiares de Gabriel, a todos los familiares y a toda persona a la que haya podido hacer daño con mi acción», ha dicho entre llantos la acusada al ejercer su derecho a la última palabra durante la sesión final de la vista oral.

«Quiero pedirle perdón también a mi hija y a toda mi familia, a todo el mundo al que haya podido sentirse mal por lo que yo hice. En general a toda España y espero que Dios me perdone», ha concluido.

La fiscal defiende la muerte por asfixia de Gabriel Cruz en un «acto único»

La fiscal Elena María Fernández ha sostenido hoy que el niño Gabriel Cruz murió en un «acto único inmediato, en una secuencia única sin interrupciones» asfixiado por Ana Julia Quezada, única acusada por el asesinato del pequeño, quien habría utilizado una «fuerza desproporcionada», de forma «cruel y sangre fría».

Durante la fase de conclusiones finales de la vista oral contra Quezada, ha asegurado que la acusada se llevó al niño el 27 de febrero del año pasado a la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería), después de que éste accediera a acompañarla de forma «inocente».

Una vez allí, cuando éste estaba «confiado, inocente, totalmente ajeno a la intencionalidad de Ana Julia Quezada, una persona de la que no se podía esperar ningún ataque, integrada en el entorno familiar», la mujer con «absoluto desprecio, sangre fría y de manera repentina e inesperada», lo proyectó contra una superficie plana.

En este punto, ha destacado la corpulencia y diferencia entre las estructuras corporales de la víctima y la acusada, que con lo anterior hizo que el pequeño no tuviera capacidad de defenderse por ser un ataque «repentino e imprevisible, por su propia complexión natural y el desvalimiento de un niño de 8 años que pesa 25 kilos».

La fiscal ha asegurado que lo golpeó contra el suelo y le provocó un hematoma frontal de 2 centímetros, presentando otro en la zona parietal que se extiende tras la oreja derecha que sería compatible con los «golpes del propio mecanismo de sofocación, dada la fuerza desproporcionada sobre la boca y la nariz y la presión ejercida contra el suelo».

En cualquier caso, ha reiterado que no se produjo una hemorragia «masiva» como defienden los peritos médicos de la acusación particular, subrayando que el niño, «sano, consciente», se «resistió muchísimo» a Quezada mientras ésta lo asfixiaba.

Ha reiterado que no hubo «varias secuencias» como dice la acusación, ni una agonía de 45 o 60 minutos, recalcando que no se puede probar el ensañamiento ni existen síntomas de que hubiese sido «apaleado».

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