Xylella fastidiosa


La bacteria Xylella fastidiosa, la más peligrosa del mundo para las plantas y que afecta especialmente a los olivos, no tiene cura y las medidas de control son “cruciales”, según las conclusiones a las que ha llegado la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que también apunta que la mayoría del territorio comunitario puede verse afectado, aunque hasta ahora se ha manifestado en países mediterráneos como Italia o España.

El organismo europeo ha publicado este miércoles dos estudios sobre esta bacteria y la principal conclusión de los mismos es que confirma que “no todavía no hay forma de eliminarla de una planta enferma en condiciones sobre el terreno”.

“La efectividad de medidas de control químico y biológico ha sido analizada en experimentos recientes. Los resultados muestran que pueden reducir temporalmente la severidad de la enfermedad en algunas situaciones, pero no hay pruebas de que puedan eliminar la Xylella fastidiosa en condiciones sobre el terreno durante un periodo largo de tiempo”, ha resumido la EFSA en un comunicado.

Los informen señalan, además, que las simulaciones realizadas por ordenador han mostrado que la mayoría del territorio de la UE presenta condiciones climáticas bajo las cuales se ha desarrollado el patógeno en otros lugares del mundo, aunque la zonas europeas más afectadas se encuentran en el sur del continente.

De hecho, la Xylella fastidiosa fue detectada por primera vez en Europa en 2013 con la aparición de un brote en la región italiana de Apuria, en el sur del país. Desde entonces ha sido identificada también Toscana, también Italia, en varias provincias francesas, en España (Baleares, Comunidad Valenciana y Madrid) y en Portugal (Oporto).

En este contexto, el estudio de la EFSA ha remarcado la importancia de aplicar las medidas de control identificadas por la Comisión Europea para evitar una expansión de la enfermedad e incluso para erradicar nuevos brotes.

Las simulaciones llevadas cabo por la agencia europea también han subrayado la necesidad de controlar la presencia de insectos que transmiten la bacteria en Europa y minimizar el tiempo que transcurre entre que se detecta la presencia de la enfermedad y se implementan medidas de control como la eliminación de las plantas infectadas o el establecimiento de áreas demarcadas.

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