Gibraltar
EP


La comisión de Libertades, Justicia e Interior (LIBE) del Parlamento Europeo votará este miércoles si acepta definir Gibraltar como “colonia” en la reforma de la política de visados que la UE tramita con urgencia para eximir a los británicos en caso de un Brexit sin acuerdo la semana próxima, después de que el lunes fuera apartado su negociador, el eurodiputado británico Claude Moraes, que se resistía a la redacción que defienden los Veintisiete –a instancias de España–.

Los negociadores han “alcanzado un acuerdo” del que han informado formalmente en una carta los embajadores de los 27 a la comisión LIBE, que ahora tendrá que votar para validarlo o no, según ha anunciado el propio Moraes en una sesión con el resto de parlamentarios.

El eurodiputado británico no ha dado detalles del contenido del acuerdo, aunque fuentes conocedoras de la negociación consultadas por Europa Press han indicado que el texto no cambia nada del lenguaje propuesto por España y respaldado por el resto del Consejo.

Por ello, en la reunión que los negociadores de las instituciones europeas han mantenido el martes, el negociador que ha relevado a Moraes, el búlgaro socialista Sergei Stanishev, ha avisado de que tras la polémica no podía garantizar el visto bueno parlamentario y era necesario someter el acuerdo al voto de LIBE.

Durante las cinco rondas de negociación que precedieron a esta última, el Consejo mostró “cero flexibilidad” y dejó claro que no aceptaría ninguna redacción alternativa a la que estableció en su mandato negociador, según han informado a Europa Press fuentes europeas.

El entendimiento entre negociadores ha llegado en la sexta ronda de contactos entre Consejo y Eurocámara y un día después de que el Partido Popular Europeo (PPE) y los Socialistas y Demócratas (S&D) forzaran la destitución de Moraes, de quien España ha puesto en duda que pudiera defender los intereses europeos por ser británico.

A pesar de las reservas que despertó el papel de Moraes para el Gobierno de Pedro Sánchez y para los eurodiputados españoles, el británico se vio respaldado en varios debates públicos por eurodiputados de otras nacionalidades y por su equipo negociador, por lo que sigue siendo una incógnita cuál será el resultado de la votación de este miércoles.

Salvar este último escollo es un requisito necesario para someter la reforma al pleno del Parlamento Europeo el próximo jueves, última oportunidad para tener lista la exención de visados para los británicos en caso de un Brexit caótico el próximo 12 de abril, cuando Reino Unido abandone de forma abrupta la Unión Europea, si no hay un cambio de última hora que favorezca un divorcio ordenado.

POLÉMICA NEGOCIACIÓN

La Unión Europea ha tramitado en los últimos meses una serie de planes de contingencia para tratar de mitigar los daños más graves de un Brexit abrupto, un proceso que se ha acelerado ante la perspectiva cada vez más probable de un divorcio caótico.

Sin embargo, la negociación entre el Consejo y la Eurocámara en lo que afecta al reglamento de visados encalló en febrero, cuando los Veintiocho introdujeron a petición de España una nota a pie de página que indica que “Gibraltar es una colonia de la Corona británica” sobre la que existe una “disputa” entre España y Reino Unido.

Esta controversia, añade la nota, debe hallar una solución “a la luz de las resoluciones relevantes y decisiones de la Asamblea General de Naciones Unidas”. Esta redacción no aparecía en la propuesta inicial de la Comisión Europea, pero tampoco presentaba problemas para Bruselas.

Pero el equipo negociador de la Eurocámara, encabezado por Moraes, concluyó que no podía aceptar esa redacción porque iba más allá del mandato que le habían asignado los eurodiputados de LIBE en la posición negociadora que adoptaron por unanimidad.

MORAES DENUNCIÓ “ENORME PRESIÓN”

El eurodiputado laborista británico aceptó su destitución el lunes, pero lo hizo criticando la “enorme presión de políticos y prensa españoles” en este caso y asegurando haber resistido el “acoso” al que considera que se ha sometido tanto al Parlamento europeo como al estatus de Gibraltar.

“No estaba preparado para ver a España tomar como rehén este caso en el Consejo, con un anejo que describe legalmente Gibraltar como una colonia. Es un abuso de nuestros deberes legislativos”, censuró en un comunicado difundido tras ser apartado como negociador.

La referencia a Gibraltar como colonia británica es una reivindicación de España que quiere dejar claro en los textos europeos que la situación jurídica del territorio cuando se produzca el Brexit, y deje por tanto de aplicarse el Derecho europeo, deberá de volver a enmarcarse dentro de las resoluciones de Naciones Unidas.

En cualquier caso, fuentes europeas señalaron durante la negociación que se trata de una referencia cuya función es “aclarar” una situación ya conocida, en línea con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE y que “no altera en nada” el estatus del Peñón con respecto a la UE, que en sus Tratados se refiere a Gibraltar como “un territorio europeo cuyas relaciones exteriores son asumidas por una Estado miembro”.

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