El exdelegado del Gobierno en Cataluña Enric Millo ha denunciado este martes durante su declaración como testigo en el juicio por el ‘procés’ independentista la “alineación política” que el mayor de los Mossos d’Esquadra Josep Lluís Trapero mostró con el gobierno de Carles Puigdemont durante la Junta de Seguridad celebrada tres días antes de la celebración del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017, dado que no aclaró cómo iba cumplir el mandato judicial de impedir la votación.

Así lo ha explicado durante el interrogatorio del fiscal Javier Zaragoza, que se ha extendido sobre cómo se desarrolló dicha reunión y la actitud de los Mossos d’Esquadra con respecto al 1-O. Millo ha destacado que el exGovern mantuvo en todo momento su pretensión de celebrar el referéndum, pese a ser declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, que hubiese un mandato judicial de impedirlo y tras las reiteradas advertencias de posibilidad de violencia por los antecedentes en los registros judiciales.

El exdelegado del Gobierno ha recalcado que le pareció llamativo que Trapero –que será próximamente juzgado en la Audiencia Nacional por rebelión– fuese invitado a participar en la Junta de Seguridad, mientras que por parte del Gobierno de Mariano Rajoy no se citó a ningún alto cargo de la Policía Nacional y Guardia Civil, cuerpos que también estaban llamados a impedir el referéndum.

“¿Le dijo que iban a cumplir la orden?”, ha preguntado el fiscal sobre el exjefe de la policía autonómica. “Trapero dejaba entender que su obligación era dar cumplimiento al mandato judicial, pero no se explicó cómo”, ha respondido Millo, destacando que tanto esta afirmación como el hecho de que se sentase en esa reunión le hizo entrever que se encontraba “alineado políticamente con el gobierno que trasladaba su voluntad clara de no dar marcha atrás en la convocatoria”.

LA JUNTA DE SEGURIDAD FUE UN “AUTÉNTICO DESPROPÓSITO” Y UN “ESPERPENTO”

Por ello, el exdelegado ha calificado de “auténtico despropósito” y de “esperpento” esta reunión convocada directamente por Puigdemont. “Hacía difícil, prácticamente imposible, pensar cómo se podía impulsar la celebración del 1 de octubre y al mismo tiempo impedirlo”, ha enfatizado.

El testigo ha contado que Trapero les trasladó que consideraba una “provocación” que la Policía Nacional y la Guardia Civil estuviesen en Cataluña porque el cuerpo autonómico “tenían capacidad sobrada” para cumplir el auto de la magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña Mercedes Armas y, por tanto, ocuparse de que los colegios electorales estuviesen cerrados. “Era compromiso verbal, la realidad fue muy distinta, como todo el mundo pudo comprobar”, ha añadido.

De hecho, ha afirmado que no conoce las actividades “concretas” de los Mossos para cumplir el mandato judicial, pero en varias ocasiones de su declaración, que se ha alargado unas cuatro horas, ha señalado que es “evidente” que no lo hicieron, ya que los colegios estaban abiertos durante todo el fin de semana bajo el pretexto de la realización de actividades festivas, deportivas, culturales e incluso con el objetivo de la “noche de reflexión mirando las estrellas”. En esas fechas “hubo una necesidad expansiva de actividad extraescolar absolutamente en la historia de la humanidad”, ha ironizado posteriormente a preguntas del abogado del exconsejero de Interior Joaquim Forn, Javier Melero.

Millo ha recalcado en varios momentos de su declaración, y dice que así lo comunicó en la Junta de Seguridad, que los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil actuarían en “auxilio” y “conjuntamente” con los Mossos, tal y como señalaba la resolución judicial. En esta línea, ha recordado que el coordinador del dispositivo policial para la jornada del referéndum, el coronel Diego Pérez de los Cobos, le expuso la hipotética situación de que los Mossos requiriesen la ayuda de los otros cuerpos ante una situación de peligro y que Trapero contestó tajantemente que no iban a usar la fuerza “si hay niños y personas mayores”.

PETICIÓN REITERADA DE DESCONVOCATORIA

El exdelegado del Gobierno en Cataluña ha reiterado que este encuentro fue uno de tantos en los que pidió la desconvocatoria de la votación y que en ese momento recibió la siguiente respuesta de Carles Puigdemont: “Yo tengo muy claro lo que tengo que hacer”. Otra de las veces que hizo esta petición fue el mismo día del referéndum en una comparecencia pública a la vista de los incidentes que se estaban produciendo.

Ha ensalzado la segunda vez que apareció ante los medios de comunicación ese día, alrededor de las 12 del mediodía, al conocer las “concentraciones de personas, que no estaban exclusivamente con la finalidad de votar un referéndum”, sino que se habían agrupado con el “objetivo de impedir la función de la policía judicial y que provocó los enfrentamientos”. En ese momento, volvió a pedir la desconvocatoria “para evitar males mayores y que la cosa no se complicara más”, ha dicho.

“¿Recuerda si hubo respuesta por parte del aludido?”, ha preguntado el representante del Ministerio Público, a lo que Millo ha afirmado que Puigdemont compareció “poco después” para leer una declaración institucional en la que “continuaba animando a que todo el mundo fuera a votar”.

IRRESPONSABILIDAD DE PUIGDEMONT

“Fue una irresponsabilidad del todo esa declaración que acababa aplaudiendo la actuación de las personas que estaban ‘defendiendo las urnas y los colegios'”, ha denunciado Millo, que ha agregado que, a su juicio, “esto es diferente a ir a votar” porque “defender” implica que “alguien estuviese atacando”.

Ha proseguido relatando que en el transcurso del día recibió dos llamadas del exconsejero de Interior y que tras la exigencia de éste para que parase la actuación policial, Millo le recriminó que la situación de conflicto estaba siendo provocada por el gobierno de Puigdemont, pues estaban “poniendo en riesgo la integridad física de las personas llamándolas a enfrentarse con la Guardia Civil y la Policía”.

Así, Millo ha responsabilizado de los “choques” y “enfrentamientos violentos” a aquellas personas que no actuaron de “buena fe, esperando la llegada de la Policía para impedir su entrada en los colegios”. Si bien ha indicado que no conoce el número exacto de centros que tuvieron que ser intervenidos, pero, a preguntas de la defensa de Forn, ha precisado que fue en “más de 30 centros donde hubo la necesidad de usar de modo razonable la fuerza para cumplir con el mandato judicial”.

El exdelegado del gobierno ha defendido la labor de los agentes policiales y ha lamentado las imágenes de violencia. En este sentido, ha recordado que pidió disculpas en una entrevista porque el expresidente no lo había hecho y ha sostenido que le correspondía a Puigdemont esta responsabilidad.

Por último, el exdelegado del Gobierno ha contado que el contacto con Puigdemont fue el mismo día de la proclamación de la Declaración Unilateral de Independencia (DUI), el día 27 de octubre, cuando éste le preguntó si la “hipotética” convocatoria de elecciones evitaría la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Según ha dicho, le contestó que “una cosa no tiene nada que ver con la otra” y ha afirmado que la DUI no se trataba de algo “simbólico”, sino de algo “serio” : “Esto no era una broma”.

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