Rafa Nadal Roger Federer
Reuters


El deporte nacional vivió el 1 de febrero de 2009 uno de los capítulos importantes de su historia gracias a Rafa Nadal, quien hace diez años se convirtió en el primer español en conquistar el Abierto de Australia, mirando claramente hacia el ‘Grand Slam’ y superando otro episodio de su rivalidad con el suizo Roger Federer.

El genio de Basilea, el que aún ahora ostenta el récord histórico de ‘grandes’ con 20, lloró sin consuelo aquella noche en la Rod Laver Arena de Melbourne Park. “Dios, me está matando”, eso fue lo que logró balbucear el tenista que una vez más aspiraba a igualar el récord entonces de los 14 de Pete Sampras y que chocaba con el sexto título de los gordos para Nadal. A su pesadilla en Roland Garros, se había sumado la épica final de Wimbledon 2008 y Australia 2009.

Federer parecía rendirse ante la máquina Nadal, número uno desde agosto tras 237 semanas de cima del suizo. El español, portento físico después de jugar más de cinco horas en semifinales contra Verdasco y mental. No encontró consuelo Federer en aquella ceremonia. “Lo siento”, fue lo que dijo Nadal al tomar la palabra. Su cara como de culpable realmente lo decía. “Eres un gran campeón y seguro superarás los 14 de Sampras”, añadió.

‘La Rivalidad’, con mayúscula, era hace 10 años el pulso entre ambos, dando relevo al McEnroe-Borg o al Agassi-Sampras en tenis. Partidos épicos y sobre todo, finales. El ‘round’ en Melbourne era la primera gran opción de título en pista dura para Nadal. Una superficie en la que aún dominaba Federer los duelos entre ambos (2-3), pero el único dato a su favor. Ya que los demás, 5-2, en ‘grandes’; 10-4 en finales y 12-6 en total, eran para el español.

Federer empezó el partido con una doble falta y un par de cañas. Más de 10 minutos de segundo juego lo ganó Federer sufriendo. Sin duda tocaba disfrutar y la noche prometía. El suizo marchó por delante ganado su saque y reventó su opción de ‘break’ para tomar la primera renta (2-4). Nadal respondió con dos puntos tremendos, corriendo de lado a lado, y el suizo perdió su renta con una doble falta. Ya sufría Federer, mientras llegaban juegos de lujo como el undécimo para romper el español.

Tres ‘breaks’ en contra para el suizo dejaban claro que al otro lado de la pista, y en la cabeza del campeón de 13 ‘grandes’, sólo podía estar Nadal. El balear cerró el primer set con un auténtico puntazo, mientras al suizo ni le salía su derecha ni por supuesto su saque. Solo una vez (contra Ferrer, Open 2007), en 77 partidos, Nadal había perdido un partido de GS después de ganar el primer parcial.

No le quedó otra al suizo que reaccionar, como pudo, mientras el de Manacor martilleó con un revés a dos manos duro y efectivo. Se defendió con todo Nadal e hizo el cuatro de cuatro en bolas de ‘break’ para ponerse por delante (3-2). Ahí le dio vida a Federer y la espinita de la opción perdida acompañó al español, incapaz de sacudirse ese resquemor en cuatro juegos seguidos del suizo (3-6).

DRAMA Y TENSIÓN: NADAL PUEDE CON TODO

Tocaba empezar y ambos subieron el nivel. La lucha dejó un quinto juego espectacular, en el que el de Basilea comenzaba a abrir los brazos. Nadal dejó escapar por primera vez una opción de ‘break’, pero esta vez aún quedaría mucha batalla. El mejor momento del partido, una prueba de fuego para un Federer que dejó escapar otras seis bolas de ‘break’ antes de llegar a la muerte súbita.

Ahí, el golpe de Nadal fue al mentón del rey del tenis. Una leyenda en proceso al que le crecían los complejos ante el español. El gladiador de Manacor se quedó ese desempate, cuando venía de perder los cinco ‘tie-breaks’ anteriores contra un Federer que, pese a tambalearse aún se mantuvo en pie. Se le iba la final, como en el segundo set, y reaccionó igual el suizo en el cuarto.

En el quinto juego Federer tuvo que sudar como pocas veces para salvar cinco bolas de ‘break’. Más tensión, drama en cada punto, acercando un desenlace aún impredecible, ambos rebeldes a la derrota. Nadal acusó ese importante juego y perdió su saque para marchar de manera inevitable hacia el quinto set, tras casi cuatro horas. El borrón y cuenta nueva lo hizo mejor el español.

Nadal volvió con todo a la central australiana, con mucho mejor servicio y derecha, mientras Federer entró en barrena de errores no forzados. El ‘break’ para el balear puso un 3-1 que no logró ni intimidar el suizo, hasta ceder con una segunda rotura (6-2). La presión terminó por engullir a Federer, de nuevo abrazado a otro ‘plato’ de ‘perdedor’ como seis meses antes en Londres.

A sus 22 años, el de Manacor lograba la tercera pata del ‘Grand Slam’ y su primer gran título en pista dura. El cuatro veces campeón de Roland Garros dejaba claro que no solo era y sería el rey de la tierra, sino un tenista total, campeón en todas las superficies. Un número uno del que ya se esperaban los logros que vendrían, aunque 10 años después sigue siendo Federer quien marca el camino.

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