campo balas de paja


Un total de 282 agricultores profesionales han cobrado las ayudas para el mantenimiento del paisaje agrario, una convocatoria financiada con el impuesto de turismo sostenible y dotada con 2,9 millones de euros del Fondo de Garantía Agraria y Pesquera de las Islas Baleares (Fogaiba).

Según ha informado la Conselleria de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, se ha ejecutado esta semana el segundo pago por un importe de 834.517 euros. En total, ya se han pagado 1.198.843 euros a 282 agricultores profesionales.

La convocatoria, financiada con fondo del impuesto de turismo sostenible, está dotada con un total de 2.900.000 euros y se cerró el día 30 de enero de 2019.

Según la Conselleria, con esta línea de ayudas se pretende compensar los gastos superiores que comporta el manejo de explotaciones diversificadas y reconocer la tarea beneficiosa que desarrollan tanto en el ámbito agrícola como en el ecológico.

Con esta convocatoria, el Govern empieza a desarrollar una de las principales novedades de la Ley agraria, aprobada el día 15 de enero por el Parlament.

Se trata del contrato territorial a través del cual se redefine la figura del agricultor y se da importancia a su actividad no sólo como generador de alimentos, sino también como labrador del paisaje.

De esta manera, el campesino tiene garantizado el apoyo para cubrir los costes que les representa la generación de toda una serie de externalidades sociales y ambientales positivas para el paisaje, que acaban disfrutando todos los ciudadanos de las Baleares y los visitantes que recibe la Comunidad.

En total, 643 campesinos profesionales de Baleares se beneficiaron de la convocatoria del año pasado, que obtuvieron, por término medio, 3.925 euros. Por islas, en Mallorca se beneficiaron 453 campesinos; en Menorca, 151; en Eivissa, 38, y uno en Formentera.

¿QUÉ ES UNA EXPLOTACIÓN AGRARIA DIVERSIFICADA?

Una explotación agraria diversificada es aquella en la cual se lleva a cabo una gestión agraria determinada aprovechando los recursos naturales que tiene al alcance de una manera sostenible, en mayor o menor grado.

Estas tareas de reutilización de los recursos -estiércol, ‘restos de poda, pastos- y de diversificación a menudo comportan unos gastos adicionales de mano de obra y maquinaria, que no se producen en explotaciones más intensivas.

A la vez, sin embargo, esta gestión agraria diversificada genera servicios ambientales gratuitos que, aunque no estén reconocidos ni remunerados, benefician al conjunto de la sociedad -la absorción de CO2, la polinización por parte de abejas, la conservación del suelo fértil, el reciclaje de nutrientes o la conservación del patrimonio genético, como son las variedades locales y razas autóctonas, entre otros-.

Asimismo, la dispersión parcelaria de las explotaciones y la medida de las parcelas ha contribuido de una manera extraordinaria a la creación de un paisaje agrario rico y diverso, un sistema complejo de relaciones en muchos ámbitos entre el ser humano y la naturaleza denominado ‘agroecosistema’.

Por otra parte, el manejo de estas explotaciones es económicamente menos eficiente que las explotaciones con monocultivos o sin producción cualificada.

Eso implica una gran desventaja competitiva respecto de otras modalidades de explotación más intensivas y tecnificadas que se dedican a unos pocos productos agrarios.

Estas explotaciones diversificadas son el modelo de gestión agraria mayoritario en Baleares, el que estructura el territorio y el que le otorga identidad.

A causa de la capacidad de reacción económica baja que tienen, son las que sufren de manera más grave las dificultades del sector y la competitividad que ejercen los grandes productores.

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