Juan Guaidó
Foto: Reuters


El jefe de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, se ha autoproclamado este miércoles “presidente encargado” del país, conforme a la decisión de la sede legislativa de no reconocer el segundo mandato de Nicolás Maduro, que ahonda así su aislamiento internacional.

“Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como presidente encargado de Venezuela”, ha declarado Guaidó desde un escenario ubicado en Chacao, uno de los focos de las marchas opositoras celebradas este miércoles en Caracas y otras ciudades.

Guaidó, al que la multitud ha jaleado en varios momentos, ha subrayado que toma posesión del cargo en su calidad de presidente de la Asamblea Nacional y en base a la Constitución “para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres”.

El líder opositor ha tendido la mano a los ‘chavistas’ –“engañados y defraudados por Maduro y su cúpula corrupta”–, asegurando que, una vez derrocado “el régimen usurpador”, “no se le va a torcer el brazo a nadie”, sino que buscará la reconciliación nacional.

Guaidó se ha mostrado consciente en todo momento de que “esto va a tener consecuencias”. De hecho, ha sopesado incluso la posibilidad de ser encarcelado. “No temo por eso, temo por nuestra gente, que la está pasando mal”, ha declarado.

“No permitiremos que se desinfle porque, aunque estamos en dictadura, sabemos que un pueblo unido jamás será vencido y hay que aclarar que aquí no se trata de hacer nada en paralelo, porque tenemos el respaldo de la gente en la calle, así que a los que hoy usurpan el poder les digo que nosotros vamos a seguir (…) Esto es indetenible”, ha afirmado.

“EL PUEBLO PONE, EL PUEBLO QUITA”

La respuesta de Maduro ha llegado inmediatamente desde el balcón del Palacio de Miraflores, donde ha recibido a los miles de simpatizantes del Gobierno que han dado la réplica a las marchas opositoras. “Solo el pueblo pone, solo el pueblo quita”, ha reivindicado.

Maduro ha defendido que las elecciones presidenciales del pasado 20 de mayo, que están en el origen de la actual crisis porque la mayoría de los partidos y líderes opositores fueron inhabilitados o estaban encarcelados, fueron “democráticas”.

El jefe de Gobierno ha insistido en su teoría de que esta situación obedece a un “golpe de Estado” orquestado por “el Gobierno imperialista de Estados Unidos” y sus “gobiernos satélite”. “Es una gravísima irresponsabilidad”, les ha dicho, advirtiendo de que podrían provocar un “enfrentamiento civil”.

En consecuencia, Maduro ha anunciado la ruptura de relaciones con “el Gobierno imperialista de Estados Unidos” dando 72 horas a su personal diplomático y consular para abandonar la nación caribeña. “¡Fuera! ¡Se van de Venezuela!”, les ha instado.

A “la derecha maltrecha”, le ha aconsejado que “no se fíe de los gringos, porque no tienen amigos, tienen intereses”, y ha deslizado una amenaza a Guaidó al comentar que “ahora es cosa de la Justicia”. De hecho, en el arranque de la jornada el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha pedido a la Fiscalía “determinar de manera inmediata las responsabilidades a que hubiere lugar” por parte de los miembros de la Asamblea Nacional.

Maduro inició el 10 de enero un segundo mandato que no reconocen ni la oposición ni buena parte de la comunidad internacional porque se asienta sobre los comicios del 20 de mayo. Cinco días después, la Asamblea Nacional aprobó una resolución en la que le define como un “usurpador” del cargo y se arroga el Poder Ejecutivo.

EL ROL DE LA FANB

Desde la segunda investidura presidencial de Maduro se han multiplicado los llamamientos desde dentro y fuera de Venezuela a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para que deje caer al Gobierno porque los uniformados son uno de los pilares del ‘chavismo’.

Hoy, en medio de las convulsiones políticas, no ha sido una excepción. El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha pedido a las Fuerzas Armadas “que apoyen la democracia y protejan a todos los ciudadanos”, al anunciar el reconocimiento a Guaidó como “presidente encargado”.

Maduro, por su parte, les ha vuelto a exigir “máxima lealtad”. Su ministro de Defensa, Vladimir Padrino, ha asegurado en Twitter que la FANB sigue junto al Gobierno. “Los soldados de la patria no aceptamos a un presidente impuesto a la sombra de oscuros intereses ni autoproclamado al margen de la ley”, ha escrito.

El inquilino del Palacio de Miraflores ha vuelto a apelar a la “unión cívico-militar” para que dé también esta “batalla histórica”. “Que nadie baje la guardia (…) Estamos defendiendo la misma existencia de la patria”, ha exhortado, pidiendo la “máxima movilización”.

Al mismo tiempo ha pedido “nervios de acero, calma y cordura”. “Venezuela debe hacerse respetar con su verdad, con mucho aplomo, con mucha serenidad”, ha instruido. Sin embargo, solo durante este miércoles, los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad han dejado al menos ocho muertos, según la prensa local.

OSTRACISMO REGIONAL

La reacción internacional al órdago que ha lanzado Guaidó a Maduro no se ha hecho esperar. Estados Unidos y Canadá, así como la mayoría de los gobiernos de la región, han optado por reconocer al “presidente encargado” y le han ofrecido su apoyo para conducir una transición pacífica hacia la democracia.

“El pueblo venezolano ha hablado valientemente contra Maduro y su régimen y ha exigido libertad y Estado de Derecho”, ha dicho el presidente estadounidense, Donald Trump, que ha ratificado que “seguirá usando todo el peso económico y diplomático de Estados Unidos para hacer presión a favor de la restauración de la democracia venezolana”.

En declaraciones a la prensa desde el Foro Económico de Davos, los presidentes de Colombia y Brasil, Iván Duque y Jair Bolsonaro, respectivamente; la vicepresidenta de Perú, Mercedes Aráoz; y la ministra de Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland; también han anunciado el reconocimiento de sus gobiernos a Guaidó como líder interino de Venezuela.

Paulatinamente, Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Paraguay han ido manifestando su respaldo a Guaidó. El Grupo de Lima, que reúne a catorce países americanos, ha terminado sacando un comunicado en el que le concede también su reconocimiento como mandatario venezolano.

“Nuestras felicitaciones a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Tiene todo nuestro reconocimiento para impulsar el retorno del país a la democracia”, ha escrito en Twitter el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

La única voz disonante ha sido México. El nuevo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha confirmado la neutralidad de Los Pinos al aclarar que, por ahora, no tiene previsto realizar ningún cambio en lo tocante a la política exterior hacia Venezuela.

Fuera del contexto americano, la Unión Europea ha expresado su “pleno” apoyo a Guaidó y a la Asamblea Nacional –aunque no ha hablado de reconocimiento– y ha reclamado el inicio “inmediato” de un proceso político que lleve a nuevas elecciones “libres y creíbles” en Venezuela.

En el extremo opuesto, solo el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha hecho valer su alianza con Venezuela. “Nuestra solidaridad con el (…) hermano Nicolás Maduro en estas horas decisivas en que las garras del imperialismo buscan nuevamente herir de muerte la democracia y autodeterminación de los pueblos de Suramérica”, ha dicho.

La soledad regional de Maduro ya quedó patente en su toma de posesión, a la que solo acudieron Morales y los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel; Nicaragua, Daniel Ortega; y El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; quienes por ahora guardan silencio.

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