Satélites Galileo prueban la Relatividad de Einstein con más precisión
ESA

El sistema de navegación por satélite Galileo ha permitido la medición más precisa de cómo los cambios en la gravedad alteran el paso del tiempo, clave de la Teoría de la Relatividad de Einstein.

Dos equipos europeos de física fundamental que trabajan en paralelo han logrado de forma independiente una mejora de cinco veces en la medición de la precisión del efecto de dilatación del tiempo impulsado por la gravedad conocido como “desplazamiento al rojo gravitacional”.

La revista Physical Review Letters acaba de publicar los resultados independientes obtenidos de ambos consorcios, reunidos a partir de más de mil días de datos obtenidos del par de satélites Galileo en órbitas alargadas.

“Es muy satisfactorio para la ESA ver que nuestra expectativa original de que tales resultados podrían ser teóricamente posibles ahora se ha confirmado en términos prácticos, brindando la primera mejora informada de la prueba de desplazamiento gravitacional en más de 40 años”, comenta Javier Ventura-Traveset, Director de la Galileo Navigation Science Office de la ESA.

“Estos extraordinarios resultados han sido posibles gracias a las características únicas de los satélites Galileo, en particular las muy altas estabilidades de sus relojes atómicos a bordo, las precisiones alcanzables en su determinación de órbita y la presencia de retrorreflectores láser, que permiten el rendimiento de mediciones de órbita independientes y muy precisas desde el suelo, clave para desenredar errores de reloj y órbita”, añadio en un comunicado.

Estas actividades de investigación paralelas, conocidas como GREAT (Galileo gravitational Redshift Experiment con excéntricos sATellites), fueron dirigidas respectivamente por el SYRTE Observatoire de Paris en Francia y el Centro ZARM de Tecnología Aplicada del Espacio y Microgravedad de Alemania, coordinado por la oficina de la ESA para Galileo.

Estos hallazgos son el feliz resultado de un infeliz accidente: en 2014, los satélites 5 y 6 de Galileo quedaron varados en órbitas incorrectas por una etapa superior de Soyuz que no funcionaba correctamente, bloqueando su uso para la navegación. Los controladores de vuelo de la ESA realizaron una recuperación en el espacio para elevar los puntos bajos de las órbitas de los satélites y hacerlos más circulares.

Una vez que los satélites obtuvieron vistas de todo el disco de la Tierra, sus antenas pudieron bloquearse hacia el mundo y sus cargas de navegación podrían, de hecho, encenderse. Los satélites se utilizan actualmente como parte de los servicios de búsqueda y rescate de Galileo, mientras que su integración como parte de las operaciones nominales de Galileo se encuentra actualmente en evaluación final por parte de la ESA y la Comisión Europea.

Sin embargo, sus órbitas siguen siendo elípticas, con cada satélite escalando y cayendo unos 8.500 kilómetros dos veces por día. Fueron estos cambios regulares de altura, y por lo tanto los niveles de gravedad, lo que hizo que los satélites fueran tan valiosos para los equipos de investigación.

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