mesa decorada de navidad


La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha alertado de que los casos de reacciones alérgicas suelen aumentar durante la Navidad debido al mayor consumo de alimentos altamente alergénicos, como dulces o mariscos y han recomendado a los pacientes alérgicos “extremar la precaución”.

Frutos secos, marsico, pescado y algunas frutas son los alimentos que con mayor frecuencia se relacionan con reacciones alérgicas en estas fiestas, a lo que hay que añadir las comidas y cenas de empresa, en las que el alérgico está más expuesto a sustancias encubiertas en los platos, han agregado desde SEAIC.

“Sabemos que siete de cada diez reacciones alérgicas graves ocurren cuando la gente come fuera de casa, algo muy frecuente en estas fechas”, ha explicado el presidente del Comité de Alergia a Alimentos de la SEAIC, el doctor Joan Bartra.

Para eliminar la exposición al alimento, “el paciente o sus cuidadores deberán conocer de qué alimentos privarse, dónde se encuentran, leer atentamente las etiquetas de alimentos elaborados, evitar la exposición accidental adoptando medidas para prevenir la contaminación cruzada, y procurando no exponerse a situaciones de riesgo”, ha agregado el experto.

Productos típicos navideños como turrones, mazapanes o polvorones pueden contener ingredientes encubiertos entre sus componentes, como trazas de frutos secos, nueces, almendras o pistachos, que pueden desencadenar una reacción alérgica grave.

En este contexto, hay que dar a conocer al anfitrión cualquier alergia o intolerancia alimentaria que se pueda tener para poder coordinar los platos que se vayan a servir o preparar un menú alternativo.

“En estos casos es aconsejable que los alimentos que se vayan a preparar de forma separada estén bien etiquetados y marcados para su fácil identificación. De esta manera, se evitarán posibles accidentes por cruce de alimentos”, ha insistido el doctor Bartra.

NO ES LO MISMO INTOLERANCIA QUE REACCIÓN ALÉRGICA

Los expertos han insistido en que la intolerancia alimentaria no es lo mismo que la alergia a los alimentos. “Las personas intolerantes no pueden metabolizar adecuadamente el alimento y pueden presentar molestias digestivas. Un alérgico, por el contrario, puede poner en riesgo su vida si ingiere alimentos vinculados a su alergia”, ha recordado el alergólogo.

Un ejemplo lo constituyen intolerantes a la lactosa, que pueden ingerir alimentos derivados como quesos o yogures, pero que en el caso de reacciones alérgicas puede derivar en una anafilaxia, potencialmente mortal, que requiere de una rápida intervención.

Los síntomas de una intolerancia pueden aparecer lentamente y suelen ser náuseas, diarrea, dolor abdominal, cólico, cefalea o sensación de mareo y calor. A diferencia de las alergias, se pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o componente sin que den síntomas o haya peligro.

En cambio, los de una reacción alérgica aparecen normalmente en el intervalo de pocos minutos a pocas horas siguientes a la ingestión del alimento. La gravedad varía en función de la cantidad de alérgeno ingerido, la sensibilidad de la persona y factores externos como el asma, el ejercicio físico o el consumo de analgésicos o alcohol. Huevo, leche, frutas y frutos secos son los alimentos más frecuentemente implicados.

Por último, SEAIC ha aconsejado que si se sufre una reacción alérgica o se sospecha que puede padecerse, se debe solicitar una visita al alergólogo para que realice un diagnóstico preciso y pueda establecer el tratamiento individualizado.

En caso de sufrir una reacción anafiláctica al ingerir determinados alimentos se debe hacer uso de la medicación de urgencia indicada por el alergólogo, además de acudir a un Urgencias en aquellas reacciones que ocurran por primera vez o no se controlen con la medición prescrita.

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