ebola
Foto: Reuters


Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han elevado a 236 el número de muertos a causa del brote de ébola registrado en el noreste del país, al tiempo que ha cifrado en 412 el número de casos, de los que 365 han sido confirmados con pruebas de laboratorio.

El Ministerio de Sanidad del país africano ha señalado en su último informe que 189 de las muertes han sido confirmadas como casos de ébola, mientras que las otras 47 están siendo tratadas por el momento como probables.

Asimismo, ha detallado que respecto a la última actualización se han confirmado cinco muertos –dos en Beni y Butembo y uno en Katwa–, así como otros nueve casos –cuatro en Beni, dos en Butembo y Kalunguta y uno en Katwa–.

Las autoridades congoleñas autorizaron durante el fin de semana ensayos clínicos para cuatro tratamientos experimentales contra el ébola, según confirmó el propio Ministerio de Sanidad.

Los médicos han administrado ya tratamientos terapéuticos a más de 150 pacientes desde el estallido inicial en agosto, pero ahora los ensayos dejarán des ser caso por caso para intentar abarcar a la mayor cantidad de población posible.

Los cuatro tratamientos son el mAb114, desarrollado por Estados Unidos; ZMapp, un tratamiento intravenoso deMapp Biopharmaceutical; el Remdesivir, de Gilead Sciences; and Regeneron REGN-EB3.

La respuesta al brote se ha visto dificultada por la violencia y la seguridad en la zona afectada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó la a mediados de noviembre que está previsto que el brote se prolongue al menos hasta mediados de 2019.

“Es muy difícil predecir plazos en un brote tan complicado como este con tantas variables que están fuera de nuestro control pero ciertamente planeamos al menos otros seis meses antes de que podamos declarar finalizado este brote”, dijo el jefe de respuesta de emergencia de la OMS, Peter Salama.

El brote es ya el más mortífero registrado en el país, donde se detectó por primera vez esta virulenta enfermedad. La localización de la epidemia es quizá la más difícil que se ha encontrado hasta la fecha la OMS, debido a la densa y móvil población local, la inseguridad provocada por dos grupos armados y su propagación por transmisión en centros de salud, según Salama.

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