Estudios recientes han destacado las propiedades nutritivas y saludables de los frutos secos frente a la mala fama han tenido anteriormente, según ha señalado la experta nutricionista de la Universidad de Alcalá de Henares, Victorina Aguilar.

«Tradicionalmente se asociaban con un aumento del peso corporal y la obesidad por su elevado contenido en grasa, que proporciona un exceso de calorías, pero en estos momentos existen suficientes evidencias científicas que sugieren que la ingesta habitual de frutos secos no se asocia a un aumento del peso corporal», ha señalado Aguilar.

La experta ha añadido que los frutos secos «se pueden emplear como snack» porque «según estudios realizados por los autores como Rehm y Drewnowski en 2017» consumir frutos secos entre horas «conlleva el consumo de alimentos más bajos en calorías y sal y con un mejor perfil lipídico» y además tienen un efecto saciante.

Diversos estudios recientes han señalado sus beneficios para evitar enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial, las dislipemias (presencia de altos niveles de lípidos en la sangre), la obesidad, enfermedades cardiovasculares e incluso enfermedades neurológicas y demencias como el Alzheimer.

Aguilar también ha destacado que los frutos secos constituyen una notable fuente de nutrientes y vitaminas y que también poseen compuestos bioactivos con funciones antioxidantes, anti-inflamatorias o hipocolesterolemiantes.

Asimismo, las grasas de los frutos secos no se digieren de forma completa porque no se absorben en su totalidad y su ingesta la termogénesis postprandial aumenta en un 28 por ciento, lo que aporta más energía al cuerpo para organismo a la hora de mantener el peso corporal.

Sin embargo, el consumo de frutos secos debe producirse cinco días a la semana, en cantidades moderadas y en el contexto de una dieta variada, equilibrada y cardiosaludable.

Además, lo más recomendable es tomarlos en crudo, sin haber sido sometidos a transformación industrial, porque esa es la forma en que han sido utilizados en los diferentes estudios realizados y porque los procesos tecnológicos pueden producir pérdidas de algunos de los nutrientes o componentes bioactivos responsables de sus efectos saludables.

Aguilar también ha lanzado una demanda a los profesionales sanitarios al señalar que, «por los importantes efectos que tienen los frutos secos en la salud, sería deseable que los expertos colaborasen en la percepción y conocimientos nutricionales que tiene la población sobre estos productos, de forma que los integren en los menús diarios y dentro de una dieta mediterránea’.

Aunque las almendras han sido tradicionalmente relacionadas con la prevención de la osteoporosis por contener calcio y los pistachos con la regulación del tránsito intestinal, las nueces son el fruto seco con el que se han realizado más estudios.

Este alimento ha sido asociado a cambios fisiológicos como la expresión de los genes, además de con un mejor control del sueño debido a que aumenta la secreción de serotonina y con el cuidado de la piel y de los tejidos por la presencia de antioxidantes como la vitamina E.

Además, las nueces son el fruto seco con mayor contenido en sustancias antioxidantes, contribuyen a mejorar la memoria y generan cambios en la microbita.

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