Foto: Reuters

El fabricante japonés del tren que se descarriló en Taiwán el pasado 21 de octubre acabando con la vida de 18 personas e hiriendo a otras 187 ha hallado un fallo de diseño que no alertó al sistema de control central de que se había desactivado una función de seguridad automática.

El tren descarriló en una curva cuando iba a una velocidad de 140 kilómetros por hora (kph), por encima del límite fijado en 74 kph, según ha recogido la agencia de noticias, citando al jefe del equipo de investigación, Wu Ze Cheng.

Se trata del accidente más mortal de Taiwán desde una colisión en 1981 que acabó con la ida de 30 personas. El jefe de la Administración ferroviaria del estado, Lu Jie Shen, ofreció su renuncia, pero no ha sido aceptada por el ministro de Transporte.

Naoki Sato, un trabajador de Nippon Sharyo ha confirmado a Reuters que la empresa ha descubierto un fallo en los cableado del sistema de alerta del tren a la estación de control.

Sato ha afirmado que no hay ningún problema con el sistema automático de seguridad, que está diseñado para aplicar automáticamente los frenos cuando el tren supera el límite de velocidad.

Además Sato ha confirmado que el modelo defectuoso se utilizó en otros 18 trenes construidos para Taiwán y que cualquier decisión para arreglar el cableado correspondía a la autoridad ferroviaria taiwanesa, propietaria de los trenes.

La Administración de Ferrocarriles de Taiwán ha señalado en un comunicado que ha solicitado a Nippon Sharyo una explicación más detallada. Aún se desconoce si los 18 trenes restantes están actualmente operando.

El conductor del tren, You Zhen Zhong, que fue puesto en libertad bajo fianza y tuvo que pagar una fianza de 500.000 dólares taiwaneses (alrededor de 14.100 euros), dijo el mes pasado que había apagado el sistema de control de velocidad.

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