Foto: Reuters

El terremoto y posterior tsunami que arrasó el centro de la isla indonesia de Célebes dejó más de 2.000 muertos y destruyó los hogares de más de 220.000 personas. Un mes después, la llegada de las lluvias hacen temer que puedan producirse brotes de enfermedadades, ha alertado la ONG local Yayasan Sayangi Tunas Cilik (YSTC), socia de Save the Children en Indonesia.

La llegada de la temporada de lluviaas “es lo último que necesitan las miles de familias que perdieron sus hogares y ahora están durmiendo en refugios improvisados, centros de evacuación o bajo lonas”, ha subrayado la presidenta de YSTC, Selina Sumbung.

“Estamos especialmente preocupados porque las lluvias también podrían traer un mayor riesgo de enfermedades”, ha indicado, después de que el personal de la ONG haya detectado “un aumento de casos de diarrea e infección respiratoria” además de “casos sospechosos de malaria, dengue y varicela”.

En este sentido, ha considerado probable que haya más personas que enfermen en el futuro “debido a lo difícil que es mantener los niveles mínimos de higiene, con las lluvias que proporcionan el caldo de cultivo perfecto para los mosquitos y con cientos, si no miles, de cadáveres en descomposición sobre el terreno”.

Las lluvias suponen también un desafío adicional para llegar a las comunidades de más difícil acceso puesto que varios caminos de tierra de la zona afectada por el terremoto han quedado convertidos en lodo y ha aumentado el riesgo de deslizamientos de tierra, ha explicado Save the Children en su comunicado.

Una de las carreteras principales al norte del distrito de Donggala es ahora demasiado peligrosa para viajar por ella debido al riesgo de deslizamientos de tierra, lo que dificulta aún más llegar a algunas de las ciudades y pueblos más aislados, ha subrayado.

“Nuestros equipos tienen que viajar en barco en muchos casos porque es la única forma viable de moverse. Logísticamente ya era una respuesta increíblemente difícil debido al alcance del daño en los puentes y otras infraestructuras vitales. Ahora es aún más peor”, ha destacado Sumbung.

Save the Children y YSTC han aprovechado para pedir a los donantes internacionales que intensifiquen y financien no solo la respuesta en Célebes, sino también la respuesta en Lombok, donde más de 550 personas murieron en julio y agosto en una serie de terremotos y otras 431.000 perdieron sus hogares.

Save the Children, a través de YSTC, ha ofrecido asistencia a más de 16.000 personas tras esta tragedia. Además de hacer llegar artículos tales como kits de refugio, mosquiteras, kits de higiene y poner en marcha repartos a través de transporte acuático, también ha establecido espacios seguros para la infancia y centros de aprendizaje temporales, brindando apoyo psicosocial a los niños y buscando y reuniendo a familias separadas.

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