Foto: Reuters

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha realizado este martes una visita a la sinagoga de Pittsburgh escenario el fin de semana de un atentado que se saldó con once muertos, en medio de las muestras de rechazo contra su presencia en el lugar.

Trump ha estado acompañado por la primera dama, Melania Trump; su hija Ivanka Trump; y su yerno Jared Kushner, según ha recogido la cadena de televisión estadounidense CNN. En el lugar ha sido recibido por el rabino de la congregación, Jeffrey Myers, y el embajador israelí en el país, Ron Dermer.

Durante su visita, ha encendido velas en la entrada de la sinagoga, si bien no ha accedido al santuario, que sigue siendo considerado como la escena de un crimen. Además, ha colocado piedras en las once estrellas de David en el jardín de las instalaciones, como manda la tradición judía.

Posteriormente, ha visitado a los agentes heridos que se encuentran ingresados en un hospital local, sin que haya realizado declaraciones por el momento. Está previsto que vuele de vuelta a Washington en pocas horas.

Frente a la sinagoga se han concentrado vecinos del lugar que han portado pancartas para protestar contra la presencia de Trump, mientras que funcionarios locales han rechazado acompañarle en la visita.

El alcalde de Pittsburgh, Bill Peduto, quien pidió recientemente a Trump que aplazara la visita, no ha estado presente. Su portavoz, Tim McNulty, ha resaltado que “el foco del alcalde son los funerales y apoyar a las familias”.

Tampoco han estado presentes los dos senadores de Pensilvania ni el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ni los líderes demócratas en ambas cámaras, Chuck Schumer y Nancy Pelosi.

El responsable del ataque en la sinagoga Árbol de la Vida, Robert Bowers, reconoció el lunes los cargos que pesan contra él y que podrían acarrear la pena de muerte, tal y como ha informado la agencia británica de noticias Reuters.

Bowers, de 46 años y según la investigación de las autoridades, irrumpió en la sinagoga en torno a las 09.45 de la mañana hora local, armado con un fusil de asalto AR-15 y tres pistolas, todas de la compañía Glock, con las que abrió fuego de manera indiscriminada durante 20 minutos en tres zonas de lugar de culto: la entrada, el atrio y el sótano.

Durante el tiroteo y durante el posterior enfrentamiento con la Policía, Bowers proclamó gritos antisemitas. “Todos los judíos deben morir”, “están cometiendo un genocidio contra mi gente”, “solo quiero matar judíos”, afirmó.

Las autoridades federales creen que Bowers, de raza blanca y un historial de declaraciones y amenazas antisemitas en las redes sociales que se entregó a la Policía tras resultar herido, actuó en solitario.

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