El número de víctimas tras lo ocurrido ayer en el Llevant de Mallorca sigue creciendo (ocho cuando se escriben estas líneas: dos en Sant Llorenç, tres en S’Illot y dos en Artà) mientras continúa la búsqueda de varias personas desaparecidas.

También los daños materiales son cuantiosos. Un equipo de Crónica Balear que estuvo ayer por la noche en Sant Llorenç, pudo hacerse una idea de la magnitud del desastre al caminar por unas calles embarradas y cubiertas de centenares de objetos personales y familiares que el agua había arrastrado.

Desesperación e impotencia

Una vecina nos habló de la “sensación de impotencia y la desesperación” que sintió cuando la tromba de agua arrasó el pueblo.

“No puedes imaginarte”, explicó, “la desesperación y la impotencia que sientes al oír gente gritar y pedir auxilio y no poder hacer nada para ayudar” y añade: “Vimos coches arrastrados por la corriente con gente en su interior que pedía auxilio pero era imposible hacer nada”.

De hecho, ella y su familia tuvieron que refugiarse en la planta superior de su casa y no pudieron ni siquiera llegar a la planta baja cuando lo intentaron, debido a la fuerza del agua.

Los coches taponaron las calles y el nivel del agua creció en segundos

Hay que tener en cuenta que la tromba de agua ha causado daños graves en la parte más baja del pueblo. Los afectados buscaron refugio en lo alto de árboles y en azoteas y poco a poco fueron desplazándose hacia la zona más elevada de Sant Llorenç.

Al desbordarse el torrente, el agua se llevó por delante centenares de vehículos que acabaron taponando las estrechas calles que recorren el pueblo (esos vehículos impidieron, a su vez, el paso de otros objetos -como ramas- que se sumaron para acabar formando auténticos muros que impidieron el paso del agua).

Este hecho provocó que en apenas unos segundos, el nivel de agua en esas calles creciera y llegara a la altura de los primeros pisos que inundó.

Problemas con las comunicaciones

Las labores para localizar a personas de las que no se tienen noticias desde ayer continuaban esta mañana.

Las primeras informaciones hablaban de una veintena de desaparecidos y la preocupación es máxima aunque hay que tener en cuenta que no todos los operadores de telefonía móvil tienen cobertura en la zona y que eso dificulta o impide poder contactar con la gente vía móvil.

Una falta de cobertura telefónica que generó problemas de coordinación a los servicios de emergencia pues el sistema TETRA IB -que utilizan para sus comunicaciones- carecía de cobertura en la ‘zona cero’, lo que obligaba a quienes actuaban a tener que moverse de un lado para otro hasta localizar un punto donde sí la hubiese, ralentizando así el trabajo.

Una situación que se complicaba por la falta absoluta de luz pues el suministro eléctrico cayó por completo.

Una grúa trabajando a contrarreloj

Una de las prioridades era la retirada de los vehículos que habían taponado las calles ante el riesgo de que volviera a llover (de hecho, para este miércoles se esperaban intensas lluvias en la zona).

Sin embargo, y durante gran parte de la noche, tan solo se dispuso una grúa para esa labor en la que ayudaron una docena de miembros de Bomberos de Mallorca, Protección Civil y un equipo de Carreteras del Consell de Mallorca.

A medida que pasaron las horas se fueron sumando decenas de agentes de diversos cuerpos y servicios de Emergencia, entre ellos, numerosos voluntarios de Protección Civil quienes durante toda la noche han continuado trabajando en el lugar antes de incorporarse esta mañana a sus respectivos trabajos.

 

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