Los ácidos grasos omega-3, como los que normalmente se encuentran en el aceite de pescado, pueden suprimir el crecimiento y la propagación de las células de cáncer de mama en ratones, según revela un estudio publicado en la revista científica ‘Clinical & Experimental Metastasis’.

Según explica la autora principal del estudio, Saraswoti Khadge, del Centro Médico de la Universidad de Nebraska (Estados Unidos), los ácidos grasos impidieron que se formaran más tumores y bloquearon la propagación de las células cancerosas a otros órganos en ratones. Especula que esto podría deberse a la forma en que los ácidos grasos omega-3 apoyan los sistemas inmunitarios y antiinflamatorios del cuerpo.

Dos grupos de ratones hembras adultos fueron alimentados con una dieta líquida con la misma cantidad de calorías y de porcentaje de grasa. La diferencia notable fue que una dieta contenía aceites vegetales ricos en grasas poliinsaturadas omega-6, y la otra presentaba aceite de pescado rico en ácidos grasos omega-3.

A los ratones se les inyectaron células de cáncer de mama 4T1, que causan que se desarrollen tumores agresivos en el seno. Se sabe que estas células se propagan espontáneamente a otras partes del cuerpo, como los huesos, los pulmones y el hígado, pero con menor frecuencia al corazón, los riñones y los ovarios. Los ratones se sometieron a autopsia y se estudiaron 35 días después de la inyección de las células de cáncer de mama.

Khadge y sus colegas descubrieron que la probabilidad de que las células cancerosas de la mama se afianzaran en las glándulas mamarias de las hembras adultas era significativamente menor en las que se sometieron a una dieta rica en omega-3. Los tumores tardaron mucho más en comenzar a desarrollarse en estos ratones, y esto influyó en su tamaño.

MÁS CÉLULAS T

Después de 35 días, los tumores detectados en sus senos fueron un 50 por ciento más pequeños que los que se desarrollaron en el grupo omega-6. La probabilidad de que las células cancerosas crezcan y se propaguen a otros órganos en el grupo de omega-3 también fue menor y estos ratones sobrevivieron más tiempo que los de la dieta omega-6.

Se encontraron más células T en el tejido de los ratones en el grupo omega-3 que en el grupo omega-6, y estas se correlacionaron con células tumorales moribundas. “Esto es importante porque las células T son glóbulos blancos que desempeñan un papel en el fortalecimiento del sistema inmunológico contra los tumores”, indica Khadge.

Los ratones alimentados con una dieta omega-3 también tenían menos inflamación. Según Khadge, esto podría significar que una dieta rica en ácidos grasos omega-3 ayuda a suprimir el tipo de inflamación que puede desencadenar el rápido desarrollo y propagación de los tumores, así como promover las respuestas de las células T a los tumores.

“Nuestro estudio enfatiza el posible papel terapéutico de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga en el control del crecimiento tumoral y la metástasis”, explica la investigadora, quien enfatiza que esto no significa que una dieta omega-3 pueda prevenir de manera absoluta los tumores de cáncer de mama.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.