CLAUDIO LEONARDI/EPFL

Los polos serían el lugar más lógico para establecer una base de investigación y, potencialmente, colonias permanentes en Marte, porque albergan recursos naturales de utilidad para este fin.

“Si alguna vez hubo vida en Marte, es muy probable que sus rastros se encuentren en los polos del planeta. O más específicamente, en sus depósitos en capas polares, que son capas de hielo y polvo que se han acumulado durante miles de años”, señala una investigación de la EPFL (Escuela Politécnica Federal de Zurich).

Este equipo ha diseñado una estrategia paso a paso junto con la tecnología requerida para construir una base de investigación en Marte que sea autosustentable y que pueda acomodar una presencia tripulada a largo plazo. Los resultados de su trabajo pronto se publicarán en Acta Astronautica.

“Los polos pueden plantear más desafíos al principio, pero son la mejor ubicación a largo plazo, ya que albergan recursos naturales que podemos usar”, dice Anne-Marlene Rüede, autora principal del estudio y estudiante en el Space Engineering Center del EPFL (eSpace).

La estrategia de los científicos EPFL consiste en enviar a una tripulación de seis personas al polo norte de Marte durante el verano polar, para aprovechar los 288 días de luz continua, y luego devolverlos de forma segura a la Tierra. El primer elemento novedoso de su estrategia es que tendría lugar en dos fases.

En primer lugar, se enviarían robots para construir un espacio vital mínimo para la tripulación y para probar los recursos naturales disponibles en el sitio. Luego se traería a la tripulación. Este enfoque minimizaría la carga útil que los transbordadores espaciales tendrían que transportar y haría la misión lo más segura posible para los miembros de la tripulación. Sin embargo, los ingenieros aún tienen que desarrollar cohetes que puedan manejar 110 toneladas métricas de equipos.

Para que la base de investigación pueda mantener una presencia tripulada durante nueve meses, y eventualmente incluso más, el plan es aprovechar al máximo los recursos naturales que se encuentran en Marte, en primer lugar el agua. El descubrimiento de hielo en los polos significa que la base podría en teoría producir agua, oxígeno y nitrógeno, compuestos esenciales para la vida humana. Otros productos químicos en el aire de Marte (especialmente el CO2) y el suelo (como el silicio, el hierro, el aluminio y el azufre) podrían utilizarse para fabricar materiales como ladrillos, vidrio y plástico, o incluso combustibles como el hidrógeno y el metanol. Todo eso haría que la base de investigación se autosustentara a largo plazo.

Pero inicialmente, los recursos vitales como la comida y la energía tendrán que transportarse desde la Tierra. Estos pueden incluir alimentos liofilizados, un reactor de torio y baterías.

UN IGLÚ DE TRES METROS DE ESPESOR

La base de investigación consistiría en tres módulos: un núcleo central, cápsulas y una cúpula. El núcleo central tendría 12.5 metros de alto y cinco metros de diámetro, y albergaría el espacio vital mínimo así como todo lo que la tripulación necesitaba para vivir.

Las tres cápsulas se construirán alrededor del espacio vital mínimo y servirán como cámaras de aire entre ese espacio y el exterior. Los robots establecerían estas estructuras durante la primera fase de la misión. La cúpula cubriría toda la base y estaría hecha de fibra de polietileno cubierta con una capa de hielo de tres metros de espesor, creando una especie de iglú. La cúpula también representaría un espacio de vida adicional, proporcionaría una segunda barrera para proteger a la tripulación contra la radiación y micrometeoroides, y ayudaría a mantener la presión constante dentro de la base.

Otra innovación en el plan de los científicos es crear un sistema de grúas que orbitaría alrededor de Marte y se lanzaría durante la segunda misión. Este sistema serviría como un punto de transferencia entre transbordadores espaciales provenientes de la Tierra y la base de investigación en Marte. Un vehículo especial de la grúa diseñado por los científicos descargaría equipos de transbordadores espaciales en la superficie de Marte.

“El vehículo de la grúa podría ser reutilizado varias veces y sería alimentado por combustible producido en Marte. Reduciría la carga útil que los transbordadores espaciales tendrían que llevar a la base de investigación”, dice Claudio Leonardi, otro científico involucrado en el estudio. “El sistema de atraque del vehículo sería similar al utilizado en la Estación Espacial Internacional: una vez que un transbordador estaba atracado, el vehículo descargaría la carga y la tripulación y los dejaría en Marte”. Lo que hace que el diseño de su vehículo sea único es que los motores están ubicados sobre el centro de gravedad del vehículo y que puede ser usado para seis misiones.

El combustible para el ascenso se haría in situ y para el descenso vendría de la Tierra.

“Tendríamos que llevar a cabo una misión inicial para probar todo por primera vez. Y cuanto mejor se piense en la misión inicial, más rápido podremos hacer que las cosas funcionen y pasar a la colonización”, dice Anne-Marlene Rüede.

En realidad, los científicos no han tomado una posición sobre la posibilidad de colonizar Marte. Pero uno de los beneficios clave de esta investigación es que los sistemas que prevé podrían usarse para misiones robóticas en general, ya sean marcianas, lunares, terrestres o de otro tipo.

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