ATS

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (Seicap) ha advertido de que volver a tomar la medicación preventiva tras la vuelta de las vacaciones puede contribuir a reducir el riesgo de crisis asmática en las primeras semanas del curso escolar.

“El verano suele ser una época de bajo riesgo para la mayoría de niños asmáticos, por lo que en muchos casos los pediatras alergólogos optamos por suspender o disminuir la medicación preventiva; pero es importante no olvidar retomarla a la vuelta de las vacaciones y antes de comenzar el curso para que sus bronquios puedan estar preparados ante los estímulos que les van a llegar y que pueden ocasionarles una crisis”, ha señalado Jaime Lozano, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de la Seicap.

En este sentido, Seicap ha aconsejado que aquellos niños cuyo pediatra alergólogo haya recomendado reducir o suspender el tratamiento preventivo durante el verano no olviden retomarlo unas dos semanas antes de que comience el colegio.

“Con el comienzo del curso estos menores entran en contacto de nuevo con otros compañeros, lo que suele traducirse en un incremento de las infecciones respiratorias, una mayor exposición a los ácaros de polvo y más posibilidades de cambios de temperatura y humedad, que son propios del mes de septiembre”, ha afirmado el doctor Lozano, ya que uno de cada diez niños en edad escolar tiene asma, según datos de Seicap.

TRATAMIENTOS: CUÁLES HAY, CÓMO Y CUÁNDO USARLOS

Como consecuencia de todo, las visitas a urgencias y las hospitalizaciones aumentan con respecto al verano como consecuencia de un incremento de las crisis asmáticas debidas a estos factores.

Por ello, se debe usar el tratamiento preventivo, que se conoce también como tratamiento de mantenimiento, profiláctico o continuo, entre otros, se utiliza cuando el niño padece síntomas de asma u otras alergias de forma repetida o grave.

“En el caso del asma, consistirá principalmente en corticoides inhalados y su objetivo es evitar la sintomatología o hacerla lo más leve y menos frecuente posible, para reducir las posibilidades de sufrir una crisis y no tener que recurrir a la medicación de rescate”, ha explicado la doctora Cristina Ortega Casanueva, miembro del Grupo de Trabajo de Alergia Respiratoria y Asma de SEICAP.

De esta manera, el niño podrá desarrollar sus actividades habituales con más facilidad, ya que “tendrá más tolerancia al ejercicio físico, dormirá mejor, acudirá menos al médico, tendrá menos absentismo escolar, y, por lo general, mejorará su calidad de vida, al incrementar también su confianza y autoestima”.

Como su “efecto máximo es lento en aparecer”, se recomienda retomarla con antelación al inicio del curso escolar. Lo habitual es que se utilice durante largos períodos de tiempo, meses o años.

Sin embargo, “será el pediatra alergólogo el que determine la conveniencia del mismo tras valorar la intensidad de los síntomas, su frecuencia, duración, la posibilidad de complicaciones, la repercusión en sus actividades, el estado del niño en períodos entre agudizaciones, la evolución, pruebas o análisis, etc”, ha concluido la doctora.

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