Un olor nauseabundo y excrementos flotando en el mar; esa ha sido la tarjeta de presentación de Palma para muchos de los turistas que han pasado hoy frente a la Catedral de Palma.

La razón no es otra que un vertido de aguas fecales junto al Camino de la Escollera (el que discurre entre El Varadero y la Avenida Adolfo Suárez y en el que paran autocares turísticos durante todo el día) y que ha cubierto de una capa blanquecina y maloliente el mar.

Restos de papel y heces flotaban en la superficie mientras que el mal olor ha obligado a quien pasaba por allí a taparse la nariz para intentar “evitar el golpe”. Aunque también han sido muchos los turistas que, entre risas y bromas, se han fotografiado con sus móviles y han inmortalizado así lo que ha sido su visita a la capital insular.

Y a ello hay que sumar los innumerables restos de botellas de plástico que se acumulan entre las rocas de la escollera y cuya cantidad hace pensar que ya ha pasado bastante tiempo desde la última vez que alguien limpió la zona.

En todo caso, una imagen vergonzosa en una emblemática zona de Palma que no se merecen ni sus habitantes, ni los turistas que la visitan.

Hoy se han vuelto a cerrar las playas de Can Pere Antoni y Ciutat Jardí

A principios de mes, Esquerra Unida de Baleares (EUIB) ya habló de la posibilidad de “provocar un desastre ecológico de incalculable magnitud” a raíz de un vertido de aguas mixtas en Can Pere Antoni y Ciutat Jardí y hoy, ambas playas, han vuelto a cerrarse al baño debido a un vertido de aguas pluviales y residuales.

Desde el Ayuntamiento han informado que el vertido se ha producido en la estación impulsora del Baluard y el torrent Gros debido a las lluvias de la pasada madrugada. Las dos playas permanecerán cerradas por precaución mientras se esperan los resultados de las analíticas de las muestras de agua.

Armengol asegura que destinarán 30 millones para paliar el problema

El pasado día 11, la presidenta del Govern, Francina Armengol, reconoció que la Comunidad tiene “algún problema” en lo relacionado con el ciclo del agua y los vertidos y que se destinarían 30 millones de euros a Emaya para hacer frente a los vertidos.

En respuesta a una pregunta Jaume Font (PI), Armengol aseguró que “por primera vez desde 2009” se destinaría una cantidad similar y con la que se podrán solucionar “el 70 por ciento de los problemas que se han producido este verano en Palma” aunque los argumentos no parecieron convencer mucho a Font quien aseguró que hacía tan solo doce años, Baleares “estaba en la vanguardia” en este tipo de infraestructuras.

Un motivo más de enfrentamiento político

Los constantes cierres de playas en Palma por el tema de los vertidos se han convertido en un nuevo motivo de enfrentamiento político y ello hizo que el alcalde de Palma, Antoni Noguera, explicara en una carta abierta a la ciudadanía que en la legislatura anterior, con el PP en el poder, “no se comunicaban los derrames ni se cerraban las playas, con todos los peligros que supone jugar con la salud y la seguridad de las personas”.

El alcalde informó que en 2012, hubo un total de 14 vertidos que no fueron notificados a nadie; en 2013 hubo siete y en 2014 se produjeron un total de 11 vertidos y remarcó que la depuradora del Coll d’en Rabassa “tiene más de 40 años, es obsoleta y se encuentra al límite de su capacidad”, lo que, en momentos de lluvia intensa, puede suceder que sobrepase su capacidad y se produzcan vertidos puntuales

Por su parte, la portavoz del Grupo Municipal Popular de Palma, Margalida Durán, reprochó al alcalde el intentar “ocultar su nula gestión de los vertidos con falsas acusaciones al PP” y “de querer “desviar la atención de su pésima gestión de los vertidos, con falsas acusaciones sobre el PP, sin datos concretos ni pruebas. No consentiremos ser la cortina de humo de Noguera”.

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