Preocupante lo que nos cuenta una lectora porque, independientemente de la playa de que se trate, lo cierto es que demuestra que los desaprensivos abundan y que hay gente que no tiene el menor problema en poner en riesgo la vida o la salud de otras personas.

La mujer nos ha remitido la foto de una jeringuilla que ha encontrado semienterrada en la arena de la playa de Santa Ponça cuando estaba junto a su pareja y a su hijo, de un año y medio.

Según nos cuenta, el pequeño pasó a apenas un metro y medio “de esta jeringuilla que estaba medio enterrada. En realidad tan solo se veía la parte que se impulsa con el dedo pulgar y mi pareja sospechó que todavía podría tener la aguja así que decidió sacarla y, efectivamente, la tenía puesta”.

Al parecer, no había más jeringuillas en el lugar pero cabe preguntarse cuanto tiempo hacía que estaba enterrada allí pues la mujer asegura la encontraron en medio de la playa a última hora de la tarde, “a unos ocho metros de un grupo jóvenes que pasaban la tarde”.

En 2016 una chica se pinchó en un pie con una jeringuilla en Can Pere Antoni

Pese a que los casos de jeringuillas enterradas o abandonas en la playa no son lo habitual, tampoco son “una leyenda urbana”.

En diciembre de 2016, Crónica Balear entrevistó a una joven que se clavó una en la playa de Can Pere Antoni, lo que supuso para ella tener que someterse, al menos durante un año, a analíticas periódicas para descartar que hubiera contraído alguna enfermedad, especialmente el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

“Eso es lo peor. Tengo que pasar un año entero angustiada hasta descartar totalmente el contagio. Es muy duro. Puedo intentar pensar que habrá un 99% de posibilidades de que no sea nada…pero…¿Y si soy el 1%? ¿Y si me ha tocado a mí?”, explicó.

 

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