Las mujeres embarazadas con enfermedades del corazón deben dar a luz no más tarde de las 40 semanas de gestación. Esa es una de las recomendaciones de la Guía de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) para el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares durante el embarazo, publicada este sábado en la revista ‘European Heart Journal’.

“Más allá de las 40 semanas, el embarazo no tiene ningún beneficio adicional para el bebé y puede incluso tener efectos negativos. El embarazo es un período de riesgo para las mujeres con enfermedad cardiaca porque ejerce un estrés adicional en el corazón, por lo que las pautas aconsejan inducir el parto o una cesárea a las 40 semanas”, explica el profesor Jolien Roos-Hesselink, copresidente del grupo de trabajo de la guía y cardiólogo del Erasmus Medical Center Rotterdam (Países Bajos).

La ESC apunta que la enfermedad cardiaca es la principal razón por la cual las mujeres mueren durante el embarazo en los países occidentales. En comparación con las embarazadas sanas, las que tienen algún tipo de enfermedad cardiaca tienen un riesgo 100 veces mayor de muerte o insuficiencia. “La mayoría de las mujeres con esta condición tienen un embarazo saludable. Sin embargo, deben ser conscientes de que tienen un mayor riesgo de complicaciones obstétricas, incluido el parto prematuro, la preeclampsia y el sangrado posparto”, indican en su guía.

Así, estiman que entre el 18 y el 30 por ciento de la descendencia tiene complicaciones y hasta el 4 por ciento de los recién nacidos mueren. La enfermedad cardiaca en el embarazo, detalla la Sociedad Europea de Cardiología, “está aumentando a medida que aumenta la edad del primer embarazo, junto con las tasas más altas de cardiopatia isquémica en mujeres mayores, en comparación con mujeres más jóvenes”.

“Los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión, la diabetes y el sobrepeso, también están en aumento en el embarazo, ya que las mujeres mayores quedan embarazadas y las mujeres ahora adquieren factores de riesgo a una edad más temprana”, añaden.

MEDICAMENTOS Y FECUNDACIÓN IN VITRO

Las directrices de la ESC proporcionan recomendaciones sobre la fertilización in vitro (FIV), la anticoncepción y la interrupción del embarazo en mujeres con enfermedad cardiaca. La FIV utiliza a menudo altas dosis de hormonas, que aumentan el riesgo de trombosis e insuficiencia, por lo que las mujeres con esta condición necesitan la confirmación de un cardiólogo de que el método elegido es seguro. Dado que llevar en el vientre más de un bebé pone más estrés en el corazón, recomiendan “encarecidamente” a las mujeres con enfermedades cardiacas sometidas a FIV que transfieran un solo embrión.

Para los medicamentos utilizados para tratar la enfermedad cardíaca, las pautas incluyen información sobre los eventos adversos obtenidos de estudios en humanos y en animales. Además, las directrices establecen: “En el caso de una emergencia, los medicamentos que no son recomendados por la industria farmacéutica durante el embarazo y la lactancia no deben ser usados en la madre. El riesgo potencial de un medicamento y el posible beneficio de la terapia deben ser valorados frente a frente”.

“Cuando las compañías farmacéuticas no tienen datos sobre si un medicamento es seguro durante el embarazo y la lactancia, tienden a decir que no se recomienda. Puede ser apropiado administrar un medicamento a una mujer gravemente enferma si no se observan efectos secundarios nocivos en las bases de datos enumeradas en las directrices”, detalla la profesora Vera Regitz-Zagrosek, presidenta del grupo de trabajo de pautas.

Lo que no recomiendan es el embarazo en pacientes con ciertos tipos de enfermedad cardiaca, por ejemplo, hipertensión arterial pulmonar, aorta severamente dilatada o capacidad severamente reducida del corazón para bombear sangre.

“Las mujeres con enfermedades del corazón que desean tener un bebé necesitan asesoramiento y evaluación de riesgo antes del embarazo. Aquellas con un riesgo moderado o alto de complicaciones deben ser revisados por un equipo de corazón del embarazo compuesto por un cardiólogo, obstetra, ginecólogo y anestesiólogo. Se debe idear un plan de parto a las 20-30 semanas especificando el parto vaginal o por cesárea, si se usará una epidural o fórceps, y la duración de la estancia hospitalaria después del parto”, recoge la guía de la ESC.

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