Foto: S. Andreu

No descubro nada nuevo si afirmo que el Mediterráneo tiene voz, y se llama María del Mar Bonet. Más de 50 años sobre escenarios de todo el mundo, más de 30 discos, colaboraciones con decenas de artistas, aunque a mi la que más me llamó la atención fue cuando grabó junto a Loquillo “Quin Fred al cor” para el álbum del rockero catalán “Con elegancia” en 1988, y recuerdo que Loco se refería a ella con admiración, llamándola la gran dama de la música nacional…¿qué decir de ella a estas alturas que no sepan todos ya? Pues ella misma, en esta noche en el marco incomparable del Claustro de Sant Buenaventura ha contado algunas cosas muy interesantes entre canción y canción.

Algunos meses atrás ese mismo Claustro albergó una exposición de su gran amigo el genial fotógrafo llucmajorer Toni Catany, acerca de la vida y obra de Maria del Mar. Toni, fallecido hace unos cinco años, tenía el sueño de convertir su vivienda de Llucmajor en un Centro Internacional de Fotografía, y Bonet ha agradecido a la Consellera de Cultura Fanny Tur que esté colaborando en hacer realidad ese sueño. Y ha contado que en esa casa, en una de sus visitas, había un libro de poesía sobre la mesa. Era de Baltasar Rosselló Porcel y la cantante lo tomó prestado, así le descubrió y con el tiempo musicaría muchos de esos versos. Entre ellos, la inolvidable “Sonet” (que no entró en el repertorio de hoy, por desgracia).

Una noche, tras un concierto en el Auditorium de Palma, Joan Miró fue a visitarla al camerino y le dijo: “Si sigues cantando a Rosselló Porcel te haré la portada de un disco”. Y en 1974, al grabar su tercer disco con poemas de Rosselló Porcel y Joan Alcover, Miró cumplió su palabra y le diseñó y regaló la portada del Vinilo.

También cuenta que al principio de marchar a Barcelona, a iniciar su carrera musical, junto al setze jutges, algunas tardes Lluis Llach, que sabía mas de música que ella, le ayudaba a escribir las partituras de sus propias composiciones. Pero volvamos al principio…

21.45 de la noche del sábado. Lluís Segura Seguí, Regidor de Cultura, Festes i Fires del Ajuntament de Llucmajor sube al escenario para antes de presentar a la artista, comunicarnos que entre el público asistente, se encuentran el Alcalde de Llucmajor, Gregori Estarellas Mas, y las Conselleras de Cultura del Govern Balear (Fanny Tur), y de la Generalitat de Catalunya (Laura Borràs i Castanyer). No dice que las 400 entradas disponibles se agotaron el Martes.

Sale al escenario María del Mar, ataviada con una elegante túnica y acompañada de Borja Penalva a la guitarra, Antonio Sánchez a la Percusión, y Toni Cuenca al contrabajo. Una banda que a lo largo de la noche se revelaría como solvente, elegante y con muchísimos matices.

El escenario es tremendamente sobrio. Apenas unas luces y nada de fondo. No lo necesitan.

La mallorquina está muy comunicativa y cercana, presenta todos y cada uno de los temas, y arranca, como no podría ser de otro modo dado el lugar de la cita, con una letra de la poetisa Lucmajorera por excelencia, María Antonia Salvá, para continuar con un texto de Ramón Llull, otro de su hermano Juan Ramón y un tema dedicado a su amigo Toni Catany. Para entonces ya se había metido a todo el público en el bolsillo, con su poderosísima y aterciopelada voz, que tiene un extraño sabor a Mar, y que parece incluso mejorar con el tiempo. Sorprende pensar que con mas de 70 años mantiene intactos ese timbre esa potencia y esa capacidad de modulación tan especiales.

La hora y media de concierto pasa volando, y de repente surge el lado mas reivindicativo de la mallorquina. El tema “Un mar de sensaciones”, dedicado a la memoria del 1 de Octubre, Referéndum catalán. A continuación pide la colaboración del público para el tema “Que volen aquesta gent?”, una canción compuesta durante el franquismo en la que unos policías llaman de madrugada a la puerta de un estudiante, que intenta escapar saltando por la ventana, y fallece en el intento, y Bonet dice algo así como “lamento tener que repetirme la misma pregunta en estos tiempos que corren”: “Que quiere esta gente que llama de madrugada?”. El público acepta el reto y corea el estribillo. Y dan por finalizado el concierto.

Pero la totalidad del público puesto en pie y aplaudiendo a rabiar durante varios minutos, consigue que vuelvan a escena para los bises.

Y llega el primer bis, y proclama que esa es una canción de esperanza, y que hay que tener esperanza en que los políticos presos (o dijo presos políticos?) y exiliados vuelvan cuanto antes a sus casas.

Y llega el segundo bis, el momento mas emocionante y esperado de la noche. Dice que se trata de una canción conocida en todos los países catalanes, y cuenta una anécdota de que mientras la estaba grabando junto a una gran orquesta en un país lejano, alguien irrumpió en el estudio de grabación diciendo que salía en la TV que estaba ocurriendo algo extraño en España, un Guardia Civil había entrado en el Congreso con un arma. Interrumpieron la grabación para ver las imágenes, y cuando pudieron reanudarla, la versión ya no fue la misma, ahora había muchísima más rabia al interpretarla.

Y pidió a todo el público que cantásemos con ella. Y debo reconocer que fue emocionante escuchar La Balanguera cantada al unísono por tantas gargantas. Y se suponía que ese debía ser el fin de fiesta esperado, pero no, el público en pie continuó pidiendo mas. Nadie se movía de sus asientos, y tuvo que volver a salir a interpretar “Jota Marinera”. Y allí si, por fin, tras quejarse del tremendo calor que provocaban los focos sobre el escenario, la dejaron marchar. Una noche mas, María del Mar Bonet triunfó en su tierra y deleitó a todos los asistentes acariciando sus corazones con esa voz que sabe a mar. Es una Artista grande. Muy, muy grande.

No puedo resistirme a la tentación de recordar una anécdota sucedida también en Llucmajor hará unos 35 años. Concierto de María del Mar en el Santuario de Randa. Llegamos hasta allí cuatro amigos veinteañeros fans acérrimos de la artista, y bastante pobres. Una vez en el marco incomparable del Monasterio, procedemos a la práctica habitual de vaciar totalmente nuestros bolsillos en un único fondo común, y descubrimos que el total solo alcanza para tres entradas. Cómo es lógico, sorteamos, y como siempre, me toca a mí quedarme fuera. Tomo asiento junto a la puerta de acceso al concierto, desde allí se oye bien. Empieza, y el Señor que controla la puerta me pregunta: “esperas a alguien?”, “No”. “Y por qué no entras?”, “Porque no tengo dinero para la entrada”, y me dice “anda, pasa”. Y pude ver también ese concierto.

El secreto que jamás pienso revelaros es de quién de los cuatro amigos era musa erótica Maria del Mar Bonet enaquella época…

Pero lo que si puedo deciros, es que tantísimos años después, Maria del Mar Bonet, ha vuelto a conseguir emocionarme. A mí, que todas las chicas que se cruzan en mi vida me dicen que no tengo corazón..

 

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