La falta de proteína en la dieta de un padre afecta la calidad del esperma, lo que puede tener un impacto directo en la salud a largo plazo de su descendencia, según un estudio llevado a cabo por investigadores de las Facultades de Medicina y Biociencias de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido.

“Se entiende bien que lo que come una madre durante el embarazo puede afectar el desarrollo y la salud de su hijo. Por lo tanto, hay mucha información disponible para las mujeres que desean embarazarse sobre la importancia de un estilo de vida saludable y buenas opciones dietéticas, tanto para su propia salud y la de su hijo. Curiosamente, poco o ningún consejo está disponible para el padre”, ha declarado Adam Watkins, profesor de Biología Reproductiva en la Universidad de Nottingham.

El estudio muestra que tanto el esperma como el líquido en el que se transportan (plasma seminal) de ratones machos alimentados con una dieta baja en proteínas podrían afectar la salud metabólica a largo plazo de sus descendencia.

Para mostrar su eficacia, se ha llevado a cabo en ratones machos alimentados con una dieta de mala calidad que resultó en un sobrepeso de su descendencia, con síntomas de tipo 2 diabetes y expresión reducida de genes que regulan el metabolismo de la grasa.

“Nuestra investigación con ratones muestra que en el momento de la concepción, la dieta y el bienestar del padre influye el crecimiento a largo plazo y la salud metabólica de su descendencia. Nuestro estudio no solo identifica qué impacto tiene una dieta paterna deficiente en la salud de su descendencia, sino que también comienza a descubrir cómo se establecen estos efectos”, ha especificado Watkins.

Tras ello, los investigadores han descubierto que los machos alimentados con una dieta baja en proteínas producen espermatozoides con menos marcas químicas en su ADN que regulan la expresión génica que los ratones alimentados con una dieta normal.

También observaron que el plasma seminal suprimía las respuestas inmunitarias e inflamatorias uterinas maternales, esenciales para un embarazo saludable. Por último, los autores del estudio creen que la salud de la descendencia de un padre se ve afectada tanto por la calidad de la información genética de un padre transmitida dentro de la esperma en la concepción, como por el ambiente materno uterino seminal preparado con plasma en el que se desarrollará el embrión.

“Es importante reconocer que los espermatozoides contribuyen más que la mitad de los genes que componen un niño. Durante la concepción natural, los espermatozoides depositados en la hembra El estudio muestra que la composición del plasma seminal puede alterarse mediante la dieta del padre, y que esto también puede influir en el bienestar de las crías”, han concluido Kevin Sinclair, profesor de Biología del Desarrollo en la Escuela de Biociencias.

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