Investigadores del Hospital Brigham and Women’s, junto con colaboradores del Broad Institute y del Instituto Tecnológico de Massachusets (Estados Unidos), han obtenido, gracias a tecnologías de secuenciación avanzadas, nuevos conocimientos sobre los pólipos nasales, así como sobre la forma grave de inflamación que puede conducir a otros trastornos, como el asma, la rinitis alérgica y el eczema alérgico.

Los pólipos nasales pueden ser crónicos e implacables. Aunque no son cancerosas, estas excrecencias pueden crecer lo suficiente como para bloquear la nariz y los senos paranasales, lo que provoca incomodidad, problemas respiratorios e infecciones. Se pueden extirpar quirúrgicamente, pero pueden volver a crecer, a veces en cuestión de días. Aunque la mayoría de los pacientes están felices de deshacerse de sus pólipos, para los investigadores, ese tejido es valioso: puede contener pistas críticas sobre una inflamación alérgica intensa.

“Para nuestros pacientes, una de las cosas más frustrantes sobre las afecciones alérgicas crónicas es que no tenemos cura. La cirugía puede aliviar la incomodidad de las personas con pólipos nasales, pero en muchos casos el efecto es solo temporal. Nuestro objetivo es comprender por qué el proceso inflamatorio persiste una vez que comienza, y descubrir la causa de estas afecciones”, explica Nora Barrett, una de las autoras del estudio, publicado en la revista ‘Nature’.

El equipo de la investigadora obtuvo muestras de 12 pacientes con pólipos nasales u otras afecciones sinusales, para una colección total de 18.036 células. Los compararon con el raspado nasal de individuos sanos. Después, usaron la secuenciación de ARN de células individuales masivamente paralela, una técnica que permite a los investigadores determinar los genes activados en cada célula recuperada. En lugar de centrarse en un solo tipo de célula sospechosa, utilizaron este enfoque para observar cada tipo de célula encontrada en las muestras cosechadas.

Uno de los hallazgos más llamativos que los investigadores fue que las células progenitoras epiteliales, células parecidas a las raíces que dan lugar a las células que recubren las vías respiratorias, se habían remodelado por completo en las muestras de pólipos. Además, habían sido alteradas permanentemente. De hecho, incluso cuando se extrajeron del tejido y se cultivaron en el laboratorio, las células resultantes mostraron marcadas diferencias genéticas.

El estudio ofrece un mapa global y celular de tejido inflamado por lo que se conoce como inflamación tipo 2, una forma grave de inflamación que involucra células inmunitarias que se han vuelto ‘malas’, lo que desencadena una cascada de acción inmunitaria. El mapa apunta a muchas vías que han sido alteradas, y Barrett y sus colegas están trabajando en ellas para identificar cuáles pueden estar causando inflamación y cuáles pueden ser el resultado del proceso inflamatorio.

El equipo de investigación también probó un anticuerpo monoclonal que ayudó a restaurar la actividad genética normal, lo que sugiere que es posible desarrollar terapias en el futuro para restaurar un equilibrio normal a las células que se han alterado a través de la inflamación.

Los investigadores esperan utilizar la nueva información para desarrollar una firma genética que permita a los médicos tomar una muestra de mucosa nasal para evaluar las afecciones pulmonares. “Usar el nuevo mapa para trazar las características clave de la inflamación tipo 2 podría proporcionar las herramientas necesarias para predecir estados de enfermedad y, potencialmente, dirigir la terapia”, concluyen los investigadores.

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