IMO

A pesar de que muchos padres esperan a que los hijos hayan entrado en primaria para revisar su visión, “es aconsejable revisarla ya en periodo de educación infantil para detectar posibles problemas de forma precoz”, según el Departamento de Oftalmología Pediátrica del Instituto de Microbiología Molecular (IMO).

La doctora Charlotte Wolley Dod, especialista de IMO, ha explicado que la maduración del sistema visual se completa alrededor de los 8 o 10 años. A esa edad el niño ya debe haber logrado el 100 por ciento de visión y su cerebro pierde la plasticidad y capacidad de aprender a ver. Así pues, “como mayor acuda a consulta, menos posibilidades y menor margen de tiempo para curarlo”.

Según los especialistas, a los 3 años de edad es el momento en el que debe llevarse a cabo el examen oftalmológico “más importante para diagnosticar tempranamente ambliopías (ojo vago) y estrabismos y, con ello”, aumentar las posibilidades de curación de estas dos principales causas de disminución visual en la infancia, a menudo asociadas a defectos refractivos.

La exploración ocular de los 3 o 4 años resulta fundamental y, no obstante, solo un 33 por ciento de las primeras visitas pediátricas de IMO -incluyendo hasta los 14 años- se ha realizado a esa edad o de forma previa.

“Está muy extendida la idea de que la visión no se puede revisar tan pronto porque los niños no colaboran”, ha alertado José Visa del IMO, quien desmiente que “la graduación y el alineamiento ocular se pueden valorar desde el nacimiento y hay tests de dibujos que permiten medir de forma fiable la agudeza visual de los más pequeños”.

SEÑALES DE PROBLEMAS OCULARES EN NIÑOS

A partir del primer chequeo, los controles rutinarios (mínimo, anuales) son indispensables si tenemos en cuenta que, como ha afirmado la doctora Ana Wert, “es raro que los niños se quejen de no ver bien, ya que siempre han visto así y se adaptan a la percepción que tienen”.

Para evitar que esto pueda repercutir en su salud, además de en su desarrollo y desempeño académico, los especialistas del Instituto recomiendan acudir a la consulta y realizar una “puesta a punto” ocular con motivo del arranque del nuevo curso escolar.

Los oftalmólogos pediátricos de IMO concluyen que es necesario descartar problemas oculares que puedan estar detrás de un bajo rendimiento, como que a la hora de leer, se acercan mucho al texto, siguen las líneas con el dedo, voltean el papel o giran el cuerpo, van más despacio que otros compañeros de su clase.

Además, hay que estar atentos si tienen una mala grafía, irregular y torcida, así como si confunden letras o palabras parecidas, o presentan dificultades en la memorización y comprensión de textos.

Se debe prestar especial atención si entrecierran los ojos o ladean la cabeza para mirar a la pizarra; se frotan los ojos a menudo mientras hacen los deberes u otras tareas que requieren tiempo de concentración; se distraen fácilmente en el aula, rechazan la lectura prolongada, y se quejan dolor de cabeza al final del día y no en fines de semana.

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