La interacción precisa de las ondas cerebrales y las células nerviosas puede ser decisiva para en la capacidad del cerebro para separar información importante de poco importante, incluso cuando estamos inundados de estímulos, según una investigación de la Universidad de Tübingen y de la Universidad Técnica de Munich en Alemania.

Los hallazgos, publicados en ‘Neuron’, muestran a través de experimentos con monos rhesus que el punto exacto en el que ciertas células nerviosas se descargan parece jugar un papel clave en la separación del ‘trigo de la paja’ en memoria de trabajo.

En el trabajo, en el camino o en medio de una multitud, todos los días estamos expuestos a situaciones en las que nos enfrentamos a una multitud de estímulos. Sin embargo, actuamos con determinación y seguridad en tales situaciones. Nuestra memoria de trabajo parece ser capaz de filtrar sin esfuerzo información relevante e ignorar los otros estímulos sin importancia.

Para descubrir qué está sucediendo en el cerebro, los investigadores de Tübingen entrenaron a los monos rhesus para separar los números relevantes, que tenían que recordar en un corto tiempo, de los números interferentes. Durante el experimento, las señales eléctricas de las células nerviosas en la corteza cerebral de los animales se midieron usando microelectrodos. Los científicos observaron que la descarga simultánea de miles de células nerviosas causó fluctuaciones oscilantes a gran escala (“ondas cerebrales”) en la actividad eléctrica del cerebro.

Las ondas de baja frecuencia (conocidas como ondas theta) de cuatro a diez ciclos por segundo, demostraron ser particularmente decisivas. “Observamos que tanto la información relevante como la interferente se transmitía en este rango de frecuencia theta”, ha explicado el profesor Andreas Nieder, del Instituto de Neurobiología de la Universidad de Tübingen.

Sin embargo, ha añadido, “las células nerviosas responsables de la información relevante siempre se descargaron cuando la onda theta estaba en su punto más bajo. Por el contrario, las células nerviosas responsables del estímulo perturbador siempre disparaban en el momento en que la onda theta estaba en su apogeo”.

Su teoría es que el cerebro usa ciertos canales de frecuencia para transmitir información de forma sincrónica, pero al mismo tiempo esta gran cantidad de información también se ordena de acuerdo a si es importante y no importante durante la transmisión entre áreas del cerebro.

“Nuestros resultados muestran que las funciones cognitivas del cerebro requieren una interacción precisa de las células nerviosas. Tiene sentido utilizar los mecanismos investigados en el modelo animal para fines terapéuticos en pacientes con trastornos de la memoria, por ejemplo, estimulando la comunicación coordinada entre las regiones cerebrales estudiadas”, ha añadido el autor principal del estudio, el doctor Simon Jacob, neurólogo del Klinikum rechts der Isar en la Universidad Técnica de Munich.

Sin embargo, los investigadores han afirmado que será necesario realizar más estudios para mostrar si los resultados de esta investigación pueden considerarse como un principio general de cómo el cerebro procesa la información cognitiva en áreas separadas del cerebro.

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