La experiencia infantil de tener a uno de los padres con cáncr se ha vinculado a calificaciones escolares, logros educativos y un poder adquisitivo como adulto peores, según un estudio llevado a cabo por Facultad de Salud y Ciencias Médicas, Universidad de Copenhague, Dinamarca.

Según han señalado los investigadores, cuanto más grave sea el cáncer de los padres, mayor será el impacto, según indican los hallazgos. Por ello, para conocer el impacto potencial sobre el logro educativo general y los ingresos a los 30 años, tras tener un padre con cáncer durante la infancia, los investigadores recurrieron a 1.155.214 niños daneses nacidos entre enero de 1978 y diciembre de 1999.

El rendimiento escolar se midió por el promedio de calificaciones final, basado en una combinación de resultados de exámenes y la evaluación del docente lograda en noveno grado -alrededor de la edad de 15 años- en 795,160 niños nacidos entre 1986 y 1999.

La información sobre los niveles generales de logro educativo y el ingreso disponible para la edad de 30 años se compiló utilizando datos estadísticos nacionales para 360,054 niños nacidos entre 1978 y 1984. Asimismo, la severidad de la enfermedad se definió por la supervivencia promedio de 5 años en Dinamarca para un tipo particular de cáncer, y se clasificó como buena (más del 85%); intermedio (50-85%); y pobre (por debajo del 50%).

Los niños con experiencia de un padre con cáncer tenían un promedio de calificaciones final más bajo que los niños cuyos padres no habían tenido cáncer, cuando se tuvieron en cuenta factores potencialmente influyentes, tales como el nivel educativo de los padres. Aunque esta diferencia fue pequeña, no obstante fue estadísticamente significativa.

El promedio de calificaciones fue aún menor entre los niños cuyos padres tenían pocas posibilidades de sobrevivir cinco años o que habían muerto a causa de su enfermedad. Pero fue un poco más alto entre aquellos cuyos padres tenían una buena oportunidad de sobrevivir cinco años o que todavía estaban vivos para el 15 ° cumpleaños del niño.

El cáncer de los padres también se asoció con un mayor riesgo de bajo nivel educativo, especialmente si fue el padre quien se vio afectado. Además, este riesgo fue 1,5 veces mayor si las posibilidades de sobrevivir 5 años fueran malas, y 1,6 veces más altas si el padre o la madre fallecieran. Ninguna de estas asociaciones era evidente si la perspectiva era buena o si el padre estaba vivo para el cumpleaños número 18 del niño.

“En una perspectiva del ciclo de vida, el cáncer parental en la infancia podría considerarse un potencial estrés prematuro que puede aumentar la vulnerabilidad de la salud a exposiciones posteriores, expandiendo el riesgo de una desventaja social posterior y una mala salud de los adultos”, han concluido los investigadores.

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