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Una técnica llamada escleroterapia basada en catéter es un tratamiento “seguro y efectivo” para los quistes endometriales y podría ayudar a preservar la fertilidad en los pacientes, según un estudio publicado en la revista ‘Radiology’.

La endometriosis se produce cuando el revestimiento del útero, conocido como endometrio, crece fuera del útero y en los tejidos y órganos circundantes. Cuando afecta a los ovarios, se pueden formar quistes llenos de líquido llamados endometriomas, que causan dolor pélvico y sangrado uterino anormal. La cirugía es un tratamiento común para los endometriomas, pero conlleva “riesgos, incluida la eliminación del tejido ovárico sano, que puede afectar la fertilidad”, indican los investigadores.

“La escleroterapia con aguja es una opción menos invasiva que consiste en insertar una aguja en el quiste bajo guía ecográfica y luego extraer el líquido quístico a través de una aguja. El quiste se lava con una solución de etanol. Sin embargo, este enfoque tiene limitaciones”, apunta el coautor de este nuevo estudio, Man-Deuk Kim, profesor en el Hospital Severance, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yonsei en Seúl (Corea del Sur).

El investigador detalla que el contenido del quiste endometrial puede ser “increíblemente grueso y pegajoso”. “Una aguja de calibre 16 o 18, que se usa comúnmente para la escleroterapia dirigida a la aguja, a veces no es lo suficientemente grande como para evacuar completamente el quiste. Esto puede reducir la eficacia de la escleroterapia y aumentar la posibilidad de desplazamiento de la aguja durante la aspiración”, añade.

El doctor Kim y sus colegas estudiaron una técnica de escleroterapia que reemplaza la aguja con un catéter. “Además de drenar el líquido quístico más fácilmente, un catéter permite cambios de posición durante el procedimiento, lo que ayuda a maximizar la efectividad del etanol al permitir que entre en contacto de manera uniforme con la pared del quiste. El catéter también reduce el riesgo de derrame en la cavidad peritoneal del abdomen”, explica.

Los investigadores evaluaron la escleroterapia con catéter con un 95 por ciento de etanol en 14 mujeres de entre 20 y 44 años con endometriomas ováricos. Después de aproximadamente un año, los quistes habían disminuido en promedio de 5,8 centímetros de diámetro a 1,1. El dolor fue aliviado en todos los pacientes, y los análisis de sangre indicaron la función ovárica bien conservada. No hubo complicaciones relacionadas con el procedimiento.

No hubo recaídas de endometrioma, incluso en pacientes con división dentro de sus quistes. Los compartimentos múltiples de los quistes septados pueden ser difíciles de perforar con una aguja, lo que puede llevar a una escleroterapia incompleta. En la escleroterapia dirigida por catéter, una vez que se punciona el endometrioma, los médicos pueden manipular la guía para descomponer las divisiones internas, lo que permite un tratamiento “más eficaz”.

“En nuestro estudio, la tasa de recurrencia de la escleroterapia dirigida por catéter fue del 0 por ciento, lo que es muy alentador dado que los endometriomas de hasta 13,5 centímetros de diámetro o los que tenían septación interna se incluyeron en el estudio”, comenta Kim.

Ahora, planean realizar un estudio para ver cómo la escleroterapia dirigida por catéter se compara con la cirugía en términos de fertilidad, recurrencia de los quistes y mejorías en los síntomas clínicos. “Espero que nuestra escleroterapia dirigida por catéter ayude a las mujeres a evitar la cirugía mientras mantienen la reserva de ovarios y la fertilidad”, concluye.

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