ECOLE POLYTECHNIQUE FÉDÉRALE DE LAUSANNE

Una investigación internacional ha conseguido que dos personas con miembros amputados sientan sus prótesis como si pertenecieran a su propio cuerpo, un problema que deben afrontar estas personas ya que la percepción entre la sensación del miembros que falta y la prótesis no coinciden en su cerebro.

Según explican los investigadores suizos e italianos, existe un problema doble de fondo. Los amputados aún sienten su extremidad faltante, lo que se conoce como ‘miembro fantasma’, aunque la perciben como mucho más pequeña que la extremidad perdida. Además, la prótesis disponible en el mercado todavía no proporciona retroalimentación sensorial que no sea la que el paciente ve, lo que significa que el paciente no tiene sentido del tacto de la prótesis y debe vigilarla constantemente para un uso correcto.

Ahora, en una colaboración científica dirigida por la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL) y publicada en el ‘Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry’, los investigadores demuestran que los amputados pueden llegar a percibir que la mano protésica pertenece a su propio cuerpo.

Lo hacen yendo más allá de la expresión ‘ver para creer’ basada en investigaciones establecidas sobre cómo el cerebro identifica lo que pertenece a su propio cuerpo. En lugar de usar el sentido de la vista solo, usaron una combinación astuta de dos sentidos: vista y tacto.

“El cerebro usa sus sentidos para evaluar lo que pertenece al cuerpo y lo que es externo al cuerpo. Demostramos exactamente cómo la visión y el tacto se pueden combinar para engañar al cerebro de la persona que está sufriendo lo que ve, induciendo la realización de la mano protésica con un efecto adicional que la extremidad fantasma se convierte en la prótesis “, explica Giulio Rognini, del Laboratorio de Neuroprotésica Cognitiva de EPFL dirigido por Olaf Blanke, en colaboración con Silvestro Micera de EPFL y Scuola Superiore Sant’Anna, en Italia.

“La configuración es portátil y podría convertirse algún día en una terapia para ayudar a los pacientes a incorporar su prótesis de manera permanente”, añade.

Los científicos proporcionaron a dos personas con una mano amputada sensaciones táctiles artificiales en la punta del dedo índice del ‘miembro fantasma’, estimulando el nervio del paciente en el muñón. Al mismo tiempo, el paciente llevaba gafas de realidad virtual que mostraban el dedo índice de la extremidad protésica que brillaba en sincronía con las sensaciones táctiles administradas. Esta combinación de realidad virtual con sensaciones táctiles artificiales lleva la ilusión de la mano de goma a otro nivel.

Ambos pacientes informaron sentirse como si la mano protésica perteneciera a su propio cuerpo. Además, cuando se les pidió que evaluaran la posición de sus manos, ambos pacientes sintieron que su ‘miembro fantasma’ se había extendido hacia la extremidad protésica.

Antes del experimento, ambos informaron que la mano ‘fantasma’ era pequeña y estaba directamente conectada al muñón, como si la extremidad ‘fantasma’ no tuviera antebrazo, un cambio en el tamaño denominado “telescópico” en la jerga científica. De hecho, su ‘miembro fantasma’ se extendió durante el experimento y permaneció extendido hasta 10 minutos después.

El experimento simplemente requiere que el paciente observe pasivamente dos sensaciones en la yema del dedo, el brillo visual y el tacto artificial que ocurren en sincronía, para que tenga lugar la realización y la extensión del miembro fantasma.

Esta es la primera vez que los principios de la integración multisensorial, en particular la forma en que el cerebro integra la información corporal multisensorial para crear la experiencia coherente y convincente de tener un cuerpo, se han adaptado para provocar la realización de la mano protésica y la reducción del telescopio.

El estudio se basa en la investigación que abrió nuevas vías es la prótesis. En 2014, en una colaboración europea liderada por EPFL, los científicos superaron un gran obstáculo al brindarle a un amputado la capacidad de sentir, en tiempo real, con la ayuda de su mano protésica.

La información sobre el tacto proveniente de los sensores en las puntas de los dedos protésicos se procesó directamente y se transmitió al sistema nervioso a través de electrodos que se conectaron quirúrgicamente a los nervios principales del muñón. El potencial de esta tecnología aún se está explorando, y dos años más tarde en 2016, los científicos demostraron que la tecnología protésica mejorada podría incluso ayudar al mismo amputado a detectar diferencias en la textura.

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