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Un equipo de investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) ha demostrado en pruebas de laboratorio que un químico consigue que las células agresivas de tumores cerebrales tomadas de pacientes se autodestruyan, lo que “podría ser el primer paso para abordar cánceres como el gliobastoma”.

La investigación, publicada en la revista ‘Science Translational Medicine’, ha descubierto que el químico sintético KHS101 es capaz de cortar la fuente de energía de las células tumorales del glioblastoma, llevando a la muerte de las células. “El estudio representa un importante paso adelante en la lucha contra esta enfermedad, que es uno de los cánceres más mortales, con una tasa de supervivencia de cinco años de menos de cinco por ciento”, exponen.

“Cuando comenzamos esta investigación, pensamos que KHS101 podría ralentizar el crecimiento de glioblastoma, pero nos sorprendió descubrir que las células tumorales básicamente se autodestruyeron cuando expuesto a ella. Este es el primer paso en un proceso largo, pero nuestros descubrimientos allanan el camino para que los desarrolladores de fármacos comiencen a investigar los usos de este químico, y esperamos que algún día ayude a extender la vida de las personas en la clínica”, comenta Heiko Wurdak, de la Universidad de Leeds, quien dirigió el equipo de investigación internacional.

El estudio reveló que el químico estaba alterando las mitocondrias y el metabolismo dentro de las células tumorales, y cortando el suministro de energía que conduce a su autodestrucción. Para probar si KHS101 podría cruzar la barrera hematoencefálica en los mamíferos, esencial para que sea eficaz en la detención de los cánceres cerebrales, las células tumorales se transfirieron de los humanos a los ratones.

El producto químico cruzó con éxito esta barrera y disminuyó significativamente el crecimiento tumoral, alrededor del 50 por ciento, en ratones tratados con KHS101, en comparación con los que recibieron un placebo, lo que de esta forma condujo a un aumento en la supervivencia. Además, las células cerebrales normales no se vieron afectadas por el producto químico.

El equipo también revisó cuán eficaz sería KHS101 en contra de los diferentes perfiles genéticos de las células dentro de un tumor y entre los tumores en diferentes pacientes. La variación genética en los tumores ha complicado los esfuerzos para identificar los tratamientos en el pasado, pero el equipo ha demostrado que todas las variaciones probadas de las células de subtipo de glioblastoma respondieron al tratamiento.

“El tratamiento para el glioblastoma se ha mantenido prácticamente sin cambios durante décadas, por lo que existe una necesidad apremiante de investigación preclínica para identificar y caracterizar nuevos medicamentos potenciales. Si bien los resultados son alentadores, como sustancia química experimental, se requieren más pruebas rigurosas y refinamiento de KHS101 antes de que los ensayos en personas puedan comenzar”, asegura el profesor Richard Gilbertson, experto en tumores cerebrales del Cancer Research UK.

En última instancia, los investigadores señalan que estudios adicionales sobre las propiedades de KHS101 pueden llevar a descubrir fármacos similares que también alteren las fuentes de energía y provoquen la autodestrucción de las células tumorales y, así, ampliar el rango de opciones de tratamiento disponibles en la lucha contra los tumores cerebrales.

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