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Baleària devolverá el importe de los billetes a los pasajeros del fast-ferry ‘Cecilia Payne’ que cubre el trayecto Ibiza-Palma después de que este lunes se vieran afectados por una avería en el sistema de aire acondicionado.

Según ha informado la naviera en una nota de prensa, a la llegada a Palma, tres de los 704 pasajeros del buque fueron trasladados a hospitales para ser atendidos debido a un golpe de calor. Los tres ya han sido dados de alta.

Baleària ha explicado que se ha puesto en contacto con cada uno de ellos para interesarse por su estado y trasladarles sus disculpas.

La compañía ha lamentado las molestias causadas a los pasajeros y ha recalcado que la tripulación les facilitó refrescos y aperitivos. Además, ha indicado que, para la devolución del importe del billete, los pasajeros deben contactar con la empresa a través de un correo electrónico.

El fallo tuvo lugar cuando el buque hacía escala en el puerto de Ibiza, procedente de Dénia. La naviera ha insistido en que los técnicos de a bordo trabajaron durante las dos horas de la travesía en intentar resolver la caída de la planta de aire acondicionado, pero no lo consiguieron hasta llegar a Palma.

La avería fue reparada en Mallorca y el buque ha retomado la programación prevista a las 8.00 horas de este martes, con salida de Palma a Ibiza y Dénia.

Los pasajeros reprochan a Baleària la total falta de atención que sufrieron

Las quejas de la mayoría de los pasajeros afectados por esta situación se centraron en la falta de atención que recibieron por parte de la tripulación del ferry.

Tras desembarcar en el Puerto de Palma, sobre las 22:00 horas de ayer, varios de los afectados explicaron a Crónica Balear que durante la travesía no se ofreció ninguna explicación de lo que ocurría; ni se puso en marcha ningún protocolo para aliviar el problema y cuando se solicitó que el capitán diera una explicación, no lo lograron.

Una de las pasajeras llegó a afirmar que “la tripulación estaba desaparecida. Hemos pedido ayuda y nadie nos la ha prestado. Nos han tratado como animales”. La temperatura alcanzada provocó desmayos, vómitos y obligó al pasaje a salir a las cubiertas exteriores mientras la tensión crecía por momentos y se producían varias discusiones que obligaron a abrir otras cubiertas y zonas del buque restringidas (como la de carga para animales).

La compañía asegura que “facilitó refrescos y aperitivos” pero una de las quejas que más pudo oírse en el Puerto de Palma es que, pese a todo lo que estaba ocurriendo, la compañía se negó a facilitar agua gratis a quien lo pedía, lo que exacerbó aún más los ánimos del pasaje.

Así, el único apoyo con el que pudieron contar los viajeros fue el que se prestaron mutuamente entre ellos y el recibido por parte de dos Policías Nacionales a los que “poco les ha faltado para llorar”, aseguró otra  mujer.

Los pasajeros también se quejaron de que no se les facilitó el libro de reclamaciones cuando lo pidieron y que les “engañaron” diciéndoles que al desembarcar tendrían la oportunidad de hacer la pertinente reclamación en las oficinas de Baleària que hay en el puerto pero, para su sorpresa, a la llegada (sobre las 22:00 horas) dichas oficinas estaban cerradas y allí no había nadie para atenderles.

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