El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha afirmado este miércoles que el acercamiento de presos soberanistas a centros penitenciarios catalanes es una obligación legal del Gobierno central: “No es una concesión política. No es ningún gesto político. No forma parte de una negociación”.

Lo ha dicho en una declaración institucional desde las puertas del Parlament junto con el presidente de la institución, Roger Torrent, y con presencia de los consellers del Govern y de representantes de los grupos parlamentarios de JxCat, ERC, los comuns y la CUP.

Torra ha criticado que la situación de prisión preventiva de los presos es una aberración, y ha advertido de que la Generalitat seguirá reivindicando sin cesar su liberación inmediata: “No dejaremos de trabajar ni un segunda por su libertad”.

El presidente se pronuncia así a pocos días de reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para enfatizar que considera que el acercamiento es una mera aplicación de la ley y en absoluto una gesto, concesión o contrapartida del Estado hacia el soberanismo.

Torra ha considerado que los meses en que estos presos han estado en cárceles lejos de sus casas han sido “un agravio intolerable, un castigo adicional a sus familias y amigos y un motivo de vergüenza para todos los demócratas” catalanes, del resto de España y europeos.

“Hoy los tenemos más cerca, pero no están donde tendrían que estar: en la calle, en su casa, en nuestras instituciones, libres y sin ninguna causa pendiente”, ha concluido el presidente en alusión a Oriol Junqueras, Josep Rull, Jordi Turull, Joaquim Forn, Dolors Bassa, Carme Forcadell y Raül Romeva.

El Govern resume que el acercamiento que se ha materializado este miércoles “es un acto muy simple: la aplicación de la ley penitenciaria”, y lamentado que aquellos que afean a la Generalitat que no respeta la ley, en el caso de los presos es el Estado quien no ha cumplido con la legislación hasta ahora, a su juicio.

Torra también ha insistido en que Cataluña se encuentra ante un conflicto político y no judicial, y ha pedido por lo tanto que se aborde desde la política y no desde los tribunales como hasta ahora: “Nosotros hemos sido elegidos para hacer política. Hagámosla”.

DOS ADVERTENCIAS

El presidente catalán ha acabado su discurso con dos advertencias: la primera, que “todo esto no podrá funcionar hasta que los presos sean libres y el presidente Puigdemont y el resto de exiliados no hayan vuelto a casa”, en alusión a las relaciones Generalitat-Estado.

La segunda, que su Govern persistirá en la defensa incansable de la libertad de todos los que forman parte de Catalunya y ha concluido: “No renunciaremos a ello”.

TRAYECTORIAS DE “NO VIOLENCIA”

Torrent ha repasado una por una las trayectorias de todos los encarcelados, que considera marcadas por el “la no violencia y el pacifismo”, la democracia y el respeto institucional, por lo que ha considerado profundamente injusto que estén en situación de cárcel preventiva.

Como Torra, ha dicho que tampoco considera un gesto el acercamiento, y ha destacado que también reclamará la libertad: “No descansaremos hasta que estén libres y con sus familias. Queremos que estén en casa, no cerca de casa. Libertad y justicia. No nos conformaremos con menos”.

Sobre su antecesora en el cargo, Carme Forcadell, ha defendido que encarnó “la esencia del parlamentarismo” porque no vetó ningún debate, tampoco sobre la independencia, y ha considerado que esto es lo que le llevó a prisión.

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