Malestar entre los vecinos de Marratxí tras conocerse que la Guardia Civil va a cerrar el puesto que tiene en el municipio. La medida se prevé “temporal” pero la realidad puede ser muy distinta.

Lo cierto es que el inmueble que aloja el puesto (en la calle Son Llàtzer número 35) presenta graves problemas estructurales, especialmente, según parece, en la planta superior, donde se hallan las taquillas del personal y cuyo peso ha provocado daños en la estructura.

Esta situación ha obligado a tomar la decisión de trasladar a los agentes al acuartelamiento de Palma de “forma temporal” -mientras se arreglan las deficiencias- pero ha provocado malestar entre los vecinos, pues ya ha habido situaciones similares en otros municipios de la isla en los que un traslado “temporal” ha acabado por convertirse en definitivo (como fue el caso de Santa María o Bunyola).

La plantilla del puesto de Marratxí es de cuarenta y nueve agentes pero diversas razones hacen que tan solo haya dos agentes efectivos por turno que, en muchas ocasiones, tienen la obligación de cubrir también las demarcaciones de Sóller y Esporles.

La partida de la Benemérita de Marratxí -que podría comenzar en pocos días- supondrá una merma para la seguridad del municipio e incluso para Bunyola y Santa Eugènia, donde no hay turno de policía de noche. Por ello, los vecinos han iniciado una recogida de firmas por internet en la que puede leerse lo siguiente:

“El que quiten el cuartel de la guardia civil, va a perjudicar mucho a los residentes de Marratxi, pues esto va a provocar más inseguridad en el pueblo. Por esta razón se necesita un cuartel digno en lo que el Ayuntamiento debería ayudar”.

El malestar se palpa también entre los propios agentes afectados que desconocen las razones de por qué no han sido trasladados a unos edificios de AENA cercanos -como parecía que iba a ser en principio- ni a qué serán destinados a su llegada al acuartelamiento palmesano; si a “hacer puerta” o a tareas propiamente de seguridad.

El puesto de la Guardia Civil del Pont d’Inca se inauguró en 1999 cuando Catalina Cirer era delegada del Gobierno. Un puesto que respondía a las necesidades que planteaba el crecimiento de población registrado entonces por el municipio que, de hecho, no ha dejado de crecer desde entonces.

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