La Policía Nacional ha alertado en un informe de las “condiciones laborales deplorables y abusivas” de los trabajadores del Grupo Cursach, en lo que califica como una “forma de moderna explotación laboral”.

Así lo expresa en el informe sobre el presunto fraude fiscal del Grupo Cursach adelantado este jueves por Europa Press. En concreto, el documento, de unas 400 páginas, advierte de “graves irregularidades respecto a los derechos de los trabajadores” como jornadas laborales que exceden las máximas permitidas, no respetar los días libres establecidos o incluso trabajadores que prestan servicio sin contrato.

Así, el informe repasa documentos intervenidos en los diferentes establecimientos para constatar que tenían trabajando más empleados de los que realmente estaban dados de alta. La diferencia llega a ser de 18 personas en un día de agosto en concreto en Megapark.

Otra irregularidad detectada por la Policía es “el engaño que realiza la empresa respecto al contenido de los contratos laborales”, haciendo firmar a los trabajadores “contratos diferentes a los acordados de forma verbal”. Sin embargo, como señaló un testigo, los empleados en muchas ocasiones no se daban cuenta de ello por tratarse de personas de origen extranjero.

De hecho, el informe subraya que en la empresa “diferenciaban entre españoles y extranjeros, perjudicando siempre a estos últimos dadas sus dificultades para comprender la legislación española” y porque generalmente cuando termina la temporada estos empleados vuelven a su país de origen.

El informe policial avisa de que “esta forma de moderna explotación laboral ha sido percibida por las autoridades de otros países que recientemente han advertido a sus ciudadanos de los riesgos a los que se exponen cuando acuden a Mallorca” con este tipo de ofertas de trabajo. La Policía hace hincapié en el “consiguiente perjuicio a la imagen de la isla, difícilmente cuantificable”.

PAGOS EN NEGRO

El Grupo de Blanqueo de la Policía Nacional acusa a las empresas de Cursach de defraudar 14,7 millones de euros a la Seguridad Social, además de otros 51 millones a Hacienda. Según el informe, era una práctica habitual que los trabajadores cobraran parte de su nómina de forma oficial y otra parte ‘en negro’.

Uno de los testigos que ha declarado ante la Policía firmó un contrato en 2014 en el que figuraba que trabajaba 40 horas al mes, cuando en realidad hacía siete horas diarias durante todos los días, sin librar ninguno, en la calle. Además, permaneció con un contrato durante las temporadas de 2014, 2015 y 2016, a tiempo parcial, de 80 horas mensuales, cuando en realidad hacía más de 210 al mes, explicó.

Estuvo trabajando como relaciones públicas hasta octubre de 2017 en el Grupo, y contó a los investigadores que en todo ese tiempo solamente tuvo cuatro medias jornadas libres que necesitó para ir al hospital porque había cogido una otitis por trabajar siempre en la calle “a la intemperie”.

Este testigo -que se personó voluntariamente en las oficinas de la Policía para denunciar las irregularidades- corroboró que aunque firmaba nóminas de entre 180 y 350 euros, se le entregaban sobres de dinero en efectivo con unos 1.600 euros mensuales de media.

Otro testigo que también declaró voluntariamente como extrabajador de una discoteca apuntó que recibía unos 2.200 euros mensuales “siempre ‘en B'” y sin tener ningún contrato con el Grupo Cursach.

UN CARGO DE RESPONSABILIDAD, HASTA 12.000 EUROS MENSUALES ‘EN B’

Igualmente, el informe recoge la declaración de un testigo protegido que relató que también los directivos y empleados con responsabilidad recibían el grueso de su sueldo extraoficialmente.

Él mismo tenía una nómina de 1.200 euros mensuales pero llegaba a cobrar ‘en B’ hasta 12.000 euros, sin bajar nunca de los 3.000 euros, informó. El testigo señaló a Bartolomé Sbert como la persona que decidía “lo que tenía que cobrar”.

ORDEN DE OCULTAR O DESTRUIR PRUEBAS

Uno de estos testigos afirmó que en Megapark existía en un despacho una “segunda tabla donde se lleva el control real de las horas que realizan los trabajadores” y que no tenía “nada que ver” con las estipuladas en los contratos laborales. De hecho, sostuvo que había establecido, e “incluso entrenado con simulacros”, un plan para ocultar la tabla en caso de que se realizara una Inspección de Trabajo en el establecimiento.

Por su parte, uno de los extrabajadores del Grupo que declaró ante los investigadores afirmó que todos los contables de las discotecas tenían “orden expresa” de “destruir de forma inmediata toda la documentación, tickets de caja y los packs que les pudieran comprometer”, así como “destruir el programa informático que gestionaba toda la actividad irregular” -no solamente en lo relativo a los empleados sino también al fraude a Hacienda-.

Por otro lado, la Policía considera “llamativo” que uno de los documentos intervenidos del complejo Megapark que recoge datos sobre el número de empleados y lo cobrado incluye una entrada llamada ‘rumanas’, que en este caso serían ‘8+1’ personas. Se desconoce el puesto laboral que podían desempeñar y a este grupo se le asignaron casi 20.000 euros en un mes.

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