Conmoción entre todos aquellos que conocían a Antonio Molina Labrador, el agente de la Policía Local fallecido esta mañana en un accidente de tráfico en la carretera de Sóller.

Antonio Molina, de 63 años, se había incorporado a la Policía en 1983 y en la actualidad prestaba sus servicios en la Unidad de Seguridad Integral, la USEI.

Sus compañeros del cuerpo han explicado que Antonio era un amante de las motos y que era una persona muy querida y respetada “porque era bueno y rezumaba una gran humanidad”. Hoy, por ejemplo, no tenía que ir a trabajar y algunos de sus compañeros bromeaban entre ellos diciendo que el abuelo -como lo llamaban cariñosamente- “hoy se ha tomado el día libre”.

Un día libre que se ha teñido de tragedia poco antes de las once de la mañana cuando la moto que conducía (en dirección a su casa, en Palmanyola), ha chocado contra un vehículo que se incorporaba desde un camino lateral a la carretera de Sóller y que le ha cortado el paso. Una colisión que ha resultado mortal.

Se da la circunstancia de que Antonio iba a contraer nupcias en septiembre y que su jubilación, tras treinta y cinco años de servicio, estaba próxima.

Desde la Policía Local han querido mostrar sus condolencias a la familia  así como su “gran pesar por el fallecimiento de nuestro compañero Antonio Molina, que como agente de esta Policía ha dedicado toda su vida de servicio a la comunidad. Descansa en paz amigo”.

 

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