Foto: Reuters

Los colegios electorales de Pakistán han cerrado este miércoles a las 18.00 horas (las (15.00 horas en la España peninsular) tras una jornada marcada por la muerte de 31 personas en un atentado cerca de un centro de votación en la localidad de Quetta, capital de la provincia de Balochistán (oeste).

La situación de seguridad ha sido de relativa calma en el país, a excepción del citado atentado, cuya autoría ha sido reclamada por el grupo yihadista Estado Islámico, en unos importantes comicios para la estabilidad política y securitaria del país.

Sin embargo, horas antes de la apertura de los colegios murieron tres soldados que escoltaban a personal electoral en Balochistán. Asimismo, el presidente de una mesa en el distrito de Killa Abdulá –también en Balochistán– ha sido secuestrado.

La comisión electoral ha rechazado los llamamientos a prolongar la hora de cierre de los colegios, si bien finamente se ha permitido depositar su papeleta a las personas que hacían cola frente a varios de ellos, pese a no haber logrado entrar aún al edificio.

El portavoz del Ejército, Asif Ghafur, ha dado las gracias a la población por su “amor y respeto” por las Fuerzas Armadas durante la jornada. “Habéis rechazado todo tipo de propaganda maliciosa. Somos fuertes porque tenemos vuestro inquebrantable apoyo”, ha dicho, antes de recalcar que “Pakistán gana de nuevo”.

El recuento está en marcha en estos momentos y no se espera que haya resultados oficiales durante el resto del día, si bien algunos resultados parciales han empezado a ser publicados en los medios locales.

Los sondeos apuntan a un mano a mano entre la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N) del ex primer ministro Nawaz Sharif –detenido el 13 de julio a su regreso al país tras su condena por corrupción– y el partido Pakistan Tehrik Insaf (PTI), encabezado por el exjugador de cricket Imran Jan.

En tercer lugar figura el Partido Popular de Pakistán (PPP) –de centro-izquierda, frente a la PML-N y el PTI, ambos de centro-derecha–, encabezado por Bilawal Bhutto, hijo de la ex primera ministra asesinada Benazir Bhutto y del expresidente Asif Alí Zardari. Bhutto, de 29 años, participa en su primera campaña electoral con la esperanza de mantener la plaza de Sindh y dar la sorpresa.

Con menor peso a nivel nacional se encuentran el citado ANP, la MMA –encabezada por Fazl-ur-Rehman, líder del islamista Jamiat-e-Ulema Islam-Fazl (JUI-F)–, el Movimiento Muttahida Qaumi, el Partido Awami de los Trabajadores (AWP) y el Partido Pajtunjua Milli Awami (PakMAP). La mayoría de estos partidos centran sus objetivos en los comicios a las asambleas provinciales.

Sharif, antiguo líder de la gubernamental Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), fue destituido por el Tribunal Supremo en julio de 2017 y se le prohibió el ejercicio de cargo público por ser considerado “deshonesto” al no informar sobre un ingreso mensual de una compañía propiedad de su hijo.

La decisión fue parte de una batería de medidas judiciales que se saldaron con su reciente condena a diez años de cárcel por corrupción por el conocido como ‘caso Avenfield’ –relacionado con los ‘Papeles de Panamá’–, en el que también han sido sentenciados su hija Maryam Sharif y su yerno, Safdar Awan.

Esta situación ha llevado a Sharif y a su sustituto al frente de la PML-N, su hermano Shehbaz Sharif, a acusar al ‘establishment’ –representado principalmente por el Ejército y los servicios de Inteligencia– de estar presionando para favorecer las posibilidades de Jan.

Las acusaciones de injerencia fueron rechazadas por el Ejército, que prometió “no tener un papel directo” en los comicios, si bien ha llevado a cabo un despliegue récord de más de 370.000 efectivos durante el día de la votación.

La cifra contrasta con los cerca de 70.000 militares movilizados en las últimas elecciones de 2013. El portavoz de las Fuerzas Armadas, Asif Ghafur, achacó este incremento a la situación de seguridad en el país.

LA SEGURIDAD EN LA CAMPAÑA

El atentado perpetrado este miércoles en Quetta ha impactado en el corazón de la jornada de votación de manera similar al ejecutado también por Estado Islámico el 13 de julio en Mastung, también en la provincia de Balochistán, en medio de la campaña electoral.

El objetivo del ataque, que se saldó con 149 muertos, fue un acto de Siraj Raisani, candidato del partido Balochistan Awami (BAP) y una de las víctimas mortales.

Días antes, al menos 20 personas murieron en un atentado suicida durante un mitin del Partido Nacional Awami (ANP) –un partido izquierdista pashtún opuesto a los talibán–, entre ellos Harun Bilur, candidato a las elecciones del 25 de julio. El ataque fue reclamado por el TTP.

Bilur era hijo del que fuera alto cargo del partido Bashir Ahmed Bilur, quien murió en 2012 cuando un suicida de este mismo grupo se inmoló durante una reunión del partido en Peshawar. El TTP reclamó además la autoría de otro atentado en 2013 durante un acto del partido y destacó que su objetivo era el propio Bilur, que resultó herido.

En un tercer atentado contra actos políticos durante la campaña electoral, otras cuatro personas murieron a causa de la explosión de una bomba al paso de un convoy de la coalición islamista Muttahida Majlis-e-Amal (MMA) en la localidad de Bannu, situada en el noroeste del país.

La jornada del 21 de julio fue también especialmente sangrienta, tras la muerte de Ikramulá Gandapur, un candidato regional del PTI, en un atentado suicida contra su vehículo en Jíber Pajtunjua. Además, 20 personas resultaron heridas en un ataque con granada contra una sede del BAP en Balochistán.

ESCAÑOS EN DISPUTA

En las elecciones estarán en disputa los 272 escaños de la Asamblea Nacional –148 para Punyab, 61 para Sindh, 39 para Jíber Pajtunjua, 16 para Balochistán, doce para las Áreas Tribales Bajo Administración Federal (FATA) y tres para Islamabad–.

Las FATA e Islamabad son territorios, no provincias, mientras quedan al margen de los comicios Azad Cachemira y Gilgit-Baltistán, en la Cachemira administrada por Pakistán, al ser territorios autónomos.

A ello hay que sumar 60 escaños reservados a mujeres y diez a las minorías –divididos según la proporción obtenida por cada partido en los 272 escaños en disputa– para completar los 342 escaños que componen la Asamblea Nacional. Un partido ha de obtener al menos 137 escaños para poder formar Gobierno.

En el caso de las asambleas provinciales, la de Punyab cuenta con 371 escaños, la de Sindh con 168, la de Jíber Pajtunjua con 124, y la de Balochistán con 65.

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