Un grupo de estudiantes de un instituto de secundaria tuvieron que abandonar un espacio público de la Playa de Palma después de que un individuo, trabajador de un bar cercano a donde se habían detenido, se encarara con ellos de muy malas maneras y acabara por tirarles lejía.

Los hechos tuvieron lugar sobre las 12:50 horas de este pasado miércoles en la Playa de Palma, donde un grupo de unos 50 alumnos de primero de ESO (de entre 12 y 13 años) habían pasado la mañana haciendo una práctica que consistió en entrevistar en inglés a turistas de la zona.

El grupo iba tutelado por tres profesores, que citaron a los estudiantes a las 13:15 horas en una plaza situada al final de la calle Platja a fin de proceder a su recuento antes de regresar al centro escolar.

A medida que los jóvenes iban llegando, varios de ellos se sentaron sobre un muro que recorre la plaza y a la sombra de un árbol, cuando de un bar cercano salió un hombre que, con muy malos modales, les conminó a que se levantaran y se largaran de allí “porque él pagaba las costas y aquello era de su propiedad”.

Una de los profesoras se dirigió entonces a la Policía Local para informarse de si era cierto lo que decía el hombre, que aquel muro era de su propiedad, pero los agentes le explicaron que no, que se trataba de un espacio público y que los altercados de los peatones con ese individuo eran constantes.

Así, la profesora volvió a la plaza en la que permanecía el grupo a la espera de que llegaran el resto de compañeros que todavía no habían regresado de la práctica. La profesora, acorde la información recibida por la policía, comunicó a los chicos que podían sentarse en el muro y eso es lo que hicieron algunos de ellos.

Sin embargo, acto seguido volvió a salir el trabajador “hecho un energúmeno” y se encaró con ellos, ordenándoles que se levantaran de allí y se fueran, a lo que la profesora se negó diciéndole que si tenía algún problema al respecto, que llamase a la policía.

Por toda respuesta, el trabajador le espetó un “vais a enteraros” y, acto seguido, se introdujo “como un toro en el chiringuito. Pensábamos que había ido a llamar a la Policía pero no, el individuo volvió con una botella de 5 litros de lejía y roció los pies de los niños y, al retirarse estos, todo el muro; para que no pudieran volver a sentarse”, explica la profesora.

Según ha podido saber Crónica Balear, varios de los chavales acabaron con los zapatos dañados y, aunque no hubo que lamentar daños físicos, algo de lejía cayó también en los brazos de una de los chicas.

Una patrulla de la Policía Local se acercó a hablar con el hombre aunque el grupo de profesores y alumnos decidió retirarse del lugar para evitar problemas mayores. Los padres de algunos de los chiquillos están estudiando denunciar al trabajador.

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