Foto: Reuters

La erupción del Volcán de Fuego en Guatemala registrada el pasado domingo no ha remitido del todo, con expulsiones de ceniza y material piroclástico, lo que está obstaculizando tanto las labores de búsqueda de los alrededor de 200 desaparecidos y también que las organizaciones humanitarias puedan ofrecer su ayuda a los miles de afectados y desplazados.

“El área cercana al volcán no es segura y ha sido muy peligroso llegar a la mayoría de las comunidades en la ladera del volcán debido a las altas temperaturas”, ha explicado la directora de Oxfam en Guatemala, Ana María Méndez, subrayando que no se sabe cuándo parará la erupción.

“Los equipos de búsqueda están trabajando en condiciones sumamente difíciles y los esfuerzos de rescate han sido afectados por la falta de equipo adecuado, poca visibilidad y el cierre de carreteras debido a la lluvia de ceniza, flujos de lava y avalanchas de lodo”, ha resaltado, precisando que Oxfam se ha visto obligada a interrumpir la evaluación huanitaria que pretendía realizar por este motivo.

Los más de 1,7 millones de afectados están “sufriendo cortes de electricidad, el colapso de hogares y puentes, falta de acceso a agua potable”, además de haber perdido sus cosechas. La erupción ha provocado el corte de carreteras y caminos, lo que también está teniendo un impacto en el suministro de alimentos a las comunidades cerca del volcán”, ha precisado.

Oxfam está trabajando con la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (CONRED) y organizaciones socias locales distribuyendo filtros de agua, elementos de higiene básicos y otra ayuda de vital importancia para evacuados y desplazados que se encuentran en los albergues, además de equipar los refugios con cocinas industriales, cilindros de gas propano y utensilios de cocina.

El coodinador humanitario de Oxfam en Guatemala, Iván Aguilar, ha explicado que el número de personas en los albergues se ha duplicado en los últimos tres días, ya que algunos residentes han esperado a que se abrieran los caminos para llegar a ellos”.

LA LLUVIA, UN RIESGO AÑADIDO

Otro factor que está dificultando la situación es la lluvia, que según Aguilar, está siendo intensa, lo que podría provocar “lahares, un tipo de avalancha muy poderosa compuesta por ceniza y desechos volcánicos, que por su fuerza puede alcanzar áreas que originalmente no fueron afectadas por la erupción”, ha alertado.

El hecho de que la erupción haya coincidido con la temporada de lluvias podría prolongar la estancia en los albergues de los desplazados, ha resaltado por su parte Acción contra el Hambre (ACH). “Algunos albergues podrían permanecer operativos durante más de cuatro meses”, ha advertido desde la zona Ada Gaytán, coordinadora de Reducción de Riesgo de Desastres y Agroclimas de la ACH Guatemala.

“Hay insuficiencia de baños portátiles y duchas, bolsas de basura y cubos en los albergues”, ha resaltado, incidiendo en que si hay que proceder a evacuar a todas las comunidades de riesgo hará falta crear nuevos albergues con suficiente capacidad.

El director de ACH en Centroamérica, Miguel Ángel García, también ha alertado del riesgo que supone para la población la posibilidad de lahares y ha indicado que aún no ha sido posible el acceso a algunas de las comunidades sepultadas. Según García, la magnitud del desastre está sobrepasando los recursos del país. “Las comunidades de la ladera del volcán están totalmente sepultadas. Va a ser muy difícil encontrar a los desaparecidos que se estiman en más de 200 personas”, ha añadido.

Plan International también está ayudando a los damnificados, con el reparto de artículos no alimentarios de primera necesidad así como apoyando al personal de la ONU y al Gobierno de Guatemala en las evaluaciones a los niños y niñas en los albergues. En este sentido, ha colaborado en la evacuación a Estados Unidos de dos niñas gravemente quemadas de 10 y 15 años que necesitaban atención médica especializada.

Además, la ONG se ha comprometido a apoyar la gestión y proporcionar servicios integrales de protección infantil en tres grandes refugios con población desplazada, en los que hay unas 1.500 personas, el 54 por ciento de ellas menores.

La ONG también ha alertado de que tras la erupción, la situación de inseguridad de los niños y niñas es elevada, ya que algunos están han perdido el contacto con sus padres. “En emergencias, los menores de edad, especialmente las niñas, corren un alto riesgo de contraer enfermedades o convertirse en víctimas de tráfico infantil, violencia y abusos sexuales”, ha advertido la coordinadora de programas de emergencia en América Latina de Plan International España, Elisa Paz.

AYUDA DE ESPAÑA

Entretanto, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) ha anunciado este jueves que España contribuirá con un total de 200.000 euros a paliar la situación de los afectados por la erupción. Tras producirse la tragedia, la Cooperación Española se movilizó a las pocas horas para conseguir material básico de cobijo (matas y catres) para las personas desplazadas en refugios, por un valor de 40.000 euros.

Por otra parte, 50.000 euros se destinarán al Fondo de Emergencia de Respuesta ante Desastres (DREF, por sus siglas en inglés) de la Federación de Sociedades de la Cruz Roja y Media Luna Roja, y también se han activado los fondos de emergencia que hay reservados con ACH — por 60.000 euros– y Oxfam Intermón –por 50.000–.

El nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha expresado su preocupación por la situación en Guatemala durante una charla informal con los periodistas antes de su toma de posesión, durante la que también ha hecho referencia a la erupción, y ha indicado que las autoridades del país han pedido 12.000 camas para los evacuados.

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