Foto: Reuters


Los Houston Rockets han equilibrado la final de la Conferencia Oeste de la NBA (2-2) tras sorprender en su feudo a Golden State Warriors (92-95), que vieron truncada su histórica racha de 16 partidos sin perder en casa en los ‘playoffs’.

Tras la dura paliza sufrida en el tercer encuentro de la serie (126-85), los Rockets mostraron dureza mental en Oakland para llevarse una victoria importantísima y equilibrar la final del Oeste con el mismo 2-2 que figura en la final del Este entre Boston Celtics y Cleveland Cavaliers.

Fue un partido de muchas alternativas que los Warriors arrancaron con mucha fuerza (12-0), decididos a sumar una nueva victoria que hubiera sido casi definitiva, pero los Rockets no desistieron y se apuntaron un parcial de 18-34 en el segundo cuarto que les permitió llegar con ventaja al descanso (46-53).

Como suele ser habitual, los Warriors le devolvieron el parcial a su rival en el tercer cuarto (34-17) y parecían tener el duelo en el bolsillo a falta de diez minutos (82-70). Sin embargo, sufrieron un inesperado apagón en ataque y solo sumaron 12 puntos (0/6 en triples) en el último parcial, víctimas de la buena defensa del equipo tejano, que logró dar la vuelta al marcador.

Stephen Curry disputo de un triple sobre la bocina para mandar el partido a la prórroga, pero falló y la ventaja de campo vuelve a ser de los Rockets, que disputarán en casa el quinto partido y un hipotético séptimo. El base local (28 puntos) y Kevin Durant (27) fueron los mejores de los locales, alcanzando números similares a los de los visitantes James Harden (30) y Chris Paul (27).

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