Una chapucera reparación por parte de un taller mecánico parece ser el origen del accidente de tráfico que a punto estuvo de costarle la vida a un hombre el pasado mes de abril.

La minuciosa investigación desarrollada por el grupo de atestados de la Policía Local, ha permitido aclarar ahora lo ocurrido y hallar al presunto responsable del accidente a varios kilómetros de donde tuvo lugar el accidente.

Un accidente “sin causa aparente” alguna

El día 7 de dicho mes, una motocicleta de gran cilindrada (BMW 1150GS) que circulaba por la carretera de Sóller cayó, a la altura del IES de Son Pacs, sin motivo aparente alguno.

Las dos personas que circulaban en ella sufrieron heridas de diversa consideración pero fue el conductor el que se llevó la peor parte pues tras caer, y rodar sobre el asfalto varios metros, chocó contra un árbol, se rompió el fémur y se seccionó la arteria femoral.

La gravedad de la herida le hizo perder una ingente cantidad de sangre y si logró salvar la vida fue gracias a que en aquel momento pasó por el lugar un médico que fue testigo y le practicó un torniquete en la pierna, deteniendo la hemorragia.

Una peligrosa “chapuza” del taller de reparación

El herido refirió al grupo de atestados de la Policía Local de Palma (quienes se hicieron cargo de la investigación), que cayó al suelo “después de la que moto hiciera algo raro” y explicó que el siniestro se produjo cuando rebasaba dos vehículos “con normalidad, pero cuando quise volver al carril derecho, no pude. La moto hizo algo raro y nos fuimos al suelo”.

Los agentes supieron también, a través del testimonio del propio afectado, que la moto había salido hacia poco de un taller mecánico donde había llevado la moto para un arreglo y para preparar la inspección ITV.

Ante las extrañas circunstancias que rodearon la caída -y el resultado lesivo de la misma para su conductor- los agentes revisaron la moto y todas las circunstancias que rodeaban el accidente. Al cabo, los expertos de la Policía se percataron de que una horquilla de la dirección se había salido de su sitio y que resultaba imposible que ello fuera fruto del accidente.

Las investigaciones posteriores confirmaron a los investigadores que alguien había realizado una autentica “chapuza” al utilizar unas arandelas comunes y “totalmente inapropiadas” para fijar una tuerca en la suspensión delantera. Fijación que debería haberse realizado, tan solo, mediante una “arandela de presión” para evitar así que se aflojara el tornillo de sujeción.

Arandela que, además, es de un solo uso (circunstancia que tampoco fue respetada).

Puestos en contacto con el responsable del taller mecánico del que acababa de salir la moto, este reconoció que, por una cuestión de ahorro al cliente, utilizaba arandelas  normales para este tipo de reparaciones.

El motorista continua en el Hospital

El motorista, por su parte, continúa hospitalizado más de un mes después de haber sufrido el accidente.

Durante este tiempo ha sufrido varias operaciones y, de hecho, está pendiente de más intervenciones quirúrgicas para intentar recuperarse de los graves daños sufridos en lo pierna.

Por el momento, un perito judicial se encarga de estudiar lo ocurrido en base a los informes presentados por la Policía.

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