Foto: Reuters

El director ejecutivo de Oxfam Reino Unido, Mark Goldring, ha anunciado este miércoles que dejará el cargo a finales de este año, después de haberse visto golpeado por el escándalo que sacudió el pasado mes de febrero a la ONG a raíz de la contratación de prostitutas por su personal en Haití tras el terremoto de 2010.

“Es con gran pesar que he decidido renunciar como director ejecutivo a final de este año”, ha anunciado en un mensaje publicado en la web de la ONG, asegurando que ha sido un “privilegio” realizar su trabajo durante los últimos cinco años pero “ha llegado el momento de un nuevo líder”.

Goldring ha reconocido que “los últimos meses han sido tremendamente difíciles para todos los implicados en Oxfam”. En este sentido, ha expresado su “enfado por el impacto de los terribles abusos de poder por esas personas en Haití en 2011 y por la incapacidad de Oxfam de proteger a las mujeres a las que estaba allí para apoyar”.

Igualmente, ha dicho sentirse “triste por el impacto” que el escándalo y la amplia cobertura recibida por este ha tenido en la confianza de los ciudadanos en las organizaciones humanitarias, “en un modo que perjudicará a las personas que viven en la pobreza en todo el mundo”.

“Necesitamos asegurarnos de que Oxfam y todas las agencias son merecedoras de la confianza de la población y necesitamos recuperar la confianza”, ha admitido, defendiendo la labor que realiza la ONG que ha dirigido en los últimos años.

Goldring ha defendido que tras los acontecimientos ocurridos en Haití en 2011, Oxfam ya adoptó medidas para evitar que volvieran a repetirse y estos se han redoblado desde que el escándalo saltó a la luz en febrero.

La ONG ha entablado un proceso de renovación que “será largo”, ha destacado. “Además de aprender lecciones, Oxfam Reino Unido necesita recuperar la confianza de los ciudadanos, reconstruir las relaciones y recuperar su voz propia”, ha admitido, además de aprovechar para “repensar qué tipo de organización queremos ser en la próxima década”.

En este sentido, ha considerado que es mejor que sea otro director ejecutivo el que lleve a cabo esta tarea, trabajando con todo el personal y los socios de Oxfam. Mientras se nombra a su sucesor, ha dejado claro que su “compromiso con la causa” se mantendrá.

“Sigue siendo un privilegio trabajar par Oxfam y dirigir Oxfam Reino Unido. Sigo teniendo plena fe en la diferencia que hace Oxfam ofreciendo a la gente una vida de posibilidad”, ha remachado, mostrándose convencido de que la organización aún tienen “un importante papel que desempeñar en acabar por fin con la pobreza”.

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