Un inspector del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) que participó en la investigación del estrangulamiento a una mujer en Palma en el año 2016 ha explicado que el acusado, su marido, confesó los hechos “espontáneamente”. “Dijo que había discutido con su mujer, que le había golpeado varias veces con una tetera y que, después, la había estrangulado”, ha detallado el funcionario.

El acusado, un hombre de unos 60 años, está siendo juzgado durante estos días en la Audiencia Provincial por un jurado popular. La Fiscalía pide 25 años de cárcel por asesinato. La defensa rechaza este relato, y pide la absolución y subsidiariamente que se considere un delito de homicidio, con una pena de siete años de prisión.

Por su parte, el primer policía que tuvo contacto con el investigado, ha explicado que encontraron al hombre dormitando, con el torso desnudo y manchado de sangre. Cuando se despertó estaba “desubicado” y entonces ya acabó diciendo: “He discutido con mi mujer, la he matado”, aunque no entró en más detalles.

Asimismo, otro policía, que también ha declarado como testigo, ha explicado que cuando lo encontraron, el investigado estaba “desorientado” y profirió expresiones como “¿qué ha pasado?, ¿dónde estoy? o ¿dónde está ella?”. “Estaba poco comunicativo”, ha precisado otro policía, que también ha intervenido en el juicio.

Tal como han señalado, en el lugar de los hechos se encontró un escrito en el que se podía leer: “Estoy cansado de chantajes, que Dios me perdone” y en el que se informaba de la existencia de un “sobre cerrado” en otra vivienda de su propiedad.

Fue en el transcurso de ir a buscar este sobre, en el furgón policial, cuando el acusado explicó “espontáneamente” los detalles de cómo había matado a su esposa a los agentes presentes, según ha informado el inspector de policía.

Tanto el inspector, como el resto de funcionarios que han declarado, han detallado que había “sangre” por distintas habitaciones de la casa y que en la cocina había evidencias de una discusión y “marcas de arrastre” por el pasillo hasta el baño.

Así, uno de ellos ha explicado que las conversaciones recogidas en mensajes de texto reflejaban, al principio, una comunicación “muy fluida” y que se llegaron a intercambiar unos 200 mensajes en un día. Asimismo, ha asegurado que el acusado grababa conversaciones con la víctima y que parecía que ella era consciente de esto.

LOS HIJOS VEN “ABSURDO” QUE LE AMENAZASE CON SUICIDARSE

Por su lado, los hijos de la mujer han asegurado que ven “absurdo” que su madre amenazase al acusado con suicidare y que, además, fue él quien le pidió matrimonio a los pocos meses de empezar su relación, cosa que los hermanos consideraron que era algo “precipitado”.

Además, los hijos han relatado que el acusado era “muy posesivo” y que es “posible” que sintiera “celos” de la buena relación que había entre los cinco hermanos y su madre. Todos los hijos que estaban en el día a día de la madre han coincidido en que la degradación de la relación con el investigado empezó “unos meses antes de la boda”.

Así, han relatado que se fueron distanciando y que si antes quedaban cada fin de semana, empezaron a faltar a los encuentros familiares. Él experimentó un cambio de actitud. Así, han señalado que le gustaba hacerse la víctima y llamar la atención. La víctima, por su parte, empezó a perder peso. “Ya no era la misma, no era ni la mitad de lo que era”, ha dicho una de las hijas.

En este sentido, uno de ellos ha asegurado que la madre, días antes de los hechos, le dijo que “no aguantaba más” con la relación y que se quería ir a su casa.

En la sesión de este martes, también han declarado dos vecinos que escucharon gritos en alguna ocasión, así como varios policías y técnicos que han pormenorizado desde distintos puntos de vista lo ocurrido en el escenario del crimen.

ASESINATO U HOMICIDIO

La línea de las acusaciones -además de la Fiscalía hay una acusación particular y el Govern ejerce la acusación popular- se centran en intentar demostrar que el hombre mató a su mujer sin que ésta pudiera defenderse. Por ello, las acusaciones califican los hechos de asesinato, que comporta una pena mayor que el homicidio.

Por este motivo, en su escrito la Fiscalía hace hincapié en que la mujer había consumido alcohol y que ello le impedía defenderse “eficazmente”, y acusan al hombre de haber aprovechado esta circunstancia.

La Fiscalía señala que después de golpearla con una tetera de hierro forjado, el acusado dio a la víctima por muerta y ésta logró levantarse e intentó huir apoyándose en las paredes del pasillo. Sin embargo, según la fiscal, el hombre la alcanzó en la puerta de la calle y la llevó hasta el baño, donde la estranguló con sus manos hasta que la asfixió.

Además de la pena de 25 años de prisión, el Ministerio público también solicita una medida de libertad vigilada por cinco años con alejamiento para los cinco hijos de la mujer y una indemnización de 120.000 euros para cada uno. La defensa pide que se aprecien varias atenuantes: reparación del daño, alteración mental y confesión.

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