Foto: Reuters

Los residentes de Afganistán, en especial de sus zonas más remotas, se han declarado atemorizados por las amenazas de muerte emitidas por los talibán contra cualquiera que vote en las elecciones que tendrán lugar en octubre.

Los comicios parlamentarios representan un enorme desafío para un gobierno que está bajo una fuerte presión de sus patrocinadores internacionales para garantizar un voto justo y creíble.

Pero los talibán, que esta semana han lanzado su ofensiva anual de primavera, ya han dejado en claro que no permitirán que el proceso, visto como una carrera seca para las elecciones presidenciales del próximo año, avance sin obstáculos.

“Nos reunieron en la mezquita y nos advirtieron de que si íbamos a los centros de registro y votábamos, quemarían la aldea”, ha declarado Kamal Uddin, un residente de Rahmat Abad, en la provincia septentrional de Balj.

El complejo proceso de registro de votantes en más de 7.000 centros en todo Afganistán comenzó este mes en 34 capitales de provincia. En las localidades más remotas comenzará el próximo mes, a sabiendas de que los talibán ya han iniciado su campaña de atentados, con el perpetrado la semana pasada en Kabul a la cabeza, donde murieron 60 personas.

Según las estimaciones de EEUU, el Gobierno solo ostenta un control firme sobre el 56 por ciento del país y la vulnerabilidad aumentará a medida que el proceso continúe en los centros y las áreas rurales.

“UN PEQUEÑO CASTIGO”

Balj, se da la circunstancia, es una de las provincias más estables de Afganistán con valiosos cruces de comercio con Asia Central. Lejos de las zonas centrales del Talibán en el sur y más segura que la vecina provincia de Kunduz, donde los talibán dominan muchas áreas. Pero incluso aquí, los militantes parecen decididos a imponer su ley.

Shams, un residente del distrito de Dowlat Abad en el norte de la provincia, ha explicado que la amenaza de los talibán ocurrió durante una visita de los “recaudadores” de la insurgencia — que cobran tanto los ushr (impuestos territoriales) como el zakat (un impuesto islámico) –.

“Vinieron con una gran demostración de fuerza porque las elecciones están por venir y querían que la gente lo viera”, ha declarado.

El portavoz habitual de los talibán, Zabibulá Mujahid, ha negado que el movimiento haya advertido con quemar pueblos enteros aunque sí ha admitido que han ordenado a la gente que se aleje de las urnas. sin embargo, comandantes talibán bajo el anonimato han reconocido que la quema de domicilios es una opción.

“Prender fuego a una casa es un pequeño castigo si insisten en apoyar la operación estadounidense para prolongar su estancia en Afganistán”, dijo un comandante talibán, que pidió no ser identificado, sobre lo que entiende por el verdadero objetivo de estas elecciones: la prolongación de lo que consideran como un “gobierno de títeres” en Kabul.

Muchos afganos de la zona, que a lo largo de los años han visto repetidas operaciones de limpieza militar seguidas del regreso de los talibán, son escépticos ante las promesas de seguridad del Gobierno.

“Los talibán, en realidad, llevan mucho tiempo aquí”, ha declarado Fazel Ahmad, un residente del distrito de Chemtal en Balj. “El Gobierno y las fuerzas de seguridad no tienen la capacidad de proporcionar seguridad. Si votamos, nos matan”, ha lamentado.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.