Foto: Reuters

El golfista español Sergio García defiende la chaqueta verde desde este jueves y hasta el domingo en el Augusta National, un Masters que inicia la temporada del ‘Grand Slam’ con un regreso al pasado para poner a Tiger Woods y Phil Mickelson en las quinielas, y que abre la veda al más alto nivel de inspirados y gigantes aspirantes.

El 9 de abril de 2017, tras un hoyo de desempate con el inglés Justin Rose, el de Borriol cumplió su sueño profesional tras dos décadas de pelea. Sergio García ganó el primer ‘major’ español en 18 años y derribó la puerta del club de los más grandes. Un año sin parangón en lo deportivo y también lo personal, con boda y paternidad de Azalea, como el hoyo 13 que cierra el mítico Amen Corner del recorrido de Georgia.

Tras lucir con orgullo esa ansiada chaqueta verde, el castellonense regresa a la escena de su clímax deportivo para tratar de repetir, algo que sólo lograron Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods. Sin esa losa de más de 70 intentos fallidos por un ‘grande’, con su nuevo estatus, sus nuevos palos y una buena racha -tres ‘Top 10’ seguidos– como puesta a punto, Sergio García busca darse al menos la opción de estar el domingo en la pelea.

Como siempre en las quinielas del golf se contempla cualquier desenlace, pero el nivel con nombres y apellidos engalana la previa como nunca. El de Tiger Woods es el que más retumba por Augusta, hasta el punto de ser favorito para muchos, y quizá sin duda para el aficionado local. El fenómeno del ‘Tigre’ mueve masas como nunca en su regreso al Masters tres años después.

Casi uno ha pasado desde su cuarta y última operación de espalda, la que le ha devuelto la salud para competir de nuevo a buen nivel. El ganador de 14 ‘grandes’ volvió a los campos este curso, tras coquetear de nuevo con la decadencia, y cinco torneos disputados, los dos últimos un segundo puesto en el Valspar y un quinto en Bay Hill. Sus mejores actuaciones en cinco años, los que lleva el cuatro veces campeón del Masters sin ganar un título.

Se alimentó la leyenda del californiano del mismo modo que la de su paisano Mickelson. Otro ídolo local, con tres chaquetas, más si cabe por la cercanía con el aficionado que practica ahora Tiger. El zurdo de San Diego vuelve a su mejor versión este año, con la victoria en el Campeonato del Mundo de México para cortar una sequía de cinco años. El 2018 va de regresos triunfales y de inspiración en el juego como en Rory McIlroy, Bubba Watson o Ian Poulter.

Para el norirlandés, que ganó hace tres semanas el Arnold Palmer tras año y pico, la cita con Augusta es por cuarta vez su intento de ser el sexto golfista capaz de poseer el ‘Grand Slam’. Para Bubba, campeón tras dos años en el Genesis Open y el WGC de Austin, el asalto a su tercer chaqueta. Mientras que Poulter se ganó el billete al Masters sobre la bocina, ganando en Houston, al más puro estilo Ryder, para llegar a Augusta con su primera victoria en cinco años.

RAHM Y CABRERA BELLO, BUSCAN INVITACIÓN A LA FIESTA

Justin Thomas, Jordan Spieth, Justin Rose, Dustin Johnson, Jason Day, Rickie Fowler…, la lista de colosos, muchos en buena conjugación de juego y forma, no termina y detona las expectativas sobre un Masters más igualado que nunca, sin mencionar aún a la ‘Armada’. A la baza del campeón defensor con Sergio, el golf español añade las de Jon Rahm, Rafa Cabrera Bello y José María Olazabal. El primero llega con alguna lección aprendida tras su debut.

En su segundo asalto al Augusta National, Rahm atesora más experiencia, cuatro títulos en su palmarés, y mejor físicamente que en 2017, cuando se le hizo largo el torneo. El número tres del mundo comenzó el curso lanzado pero no mostró su mejor versión en las últimas semanas. Del mismo modo que un Cabrera Bello que puede guardar el golpe de efecto para el recorrido de Bobby Jones.

El canario ya sabe lo que es estar entre los mejores y de nuevo podrá demostrarlo, emparejado las dos primeras jornadas con Dustin Johnson y Rose en el último partido del jueves. Se espera frío y un parte más hostil de cara al sábado, con viento y lluvia, una predicción tan variable como la estrategia contra el recorrido de Augusta, donde solo una valdrá una chaqueta verde.

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