Es Pil·arí ha sido, un año más, la barriada organizadora de la Fira del Llonguet, que este año ha celebrado su cuarta edición con un éxito sin precedentes.

En medio de un ambiente puramente festivo, miles de personas llegadas desde todos los puntos de la isla han sido testigos del éxito indiscutible de un evento que año tras año se consolida como uno de los encuentros preferidos de los mallorquines para reivindicar algo tan nuestro como el llonguet, ese panecillo oriundo de Cataluña, presente también en la isla de Cerdeña, y que ha acabado convirtiéndose en todo un símbolo de Ciutat.

De hecho, y desde hace más tiempo del que nadie puede recordar, los mallorquines de Fora Vila han llamado llonguets a los palmesanos porque era en Palma el único lugar de la isla donde se producían estos panecillos destinados en un principio tan solo a las clases pudientes. ¿El motivo?, su precio era considerablemente más elevado que el pan moreno tradicional con el que el pueblo llano acompañaba sus comidas. Pasado el tiempo, no obstante, todos los pueblos de la isla acabaron cayendo rendidos ante los encantos del llonguet y actualmente se producen a lo largo de toda la geografía mallorquina.

En esta edición, la incertidumbre metereológica ha estado presente hasta el último instante ya que la lluvia ha estado presente hasta pasadas las nueve de la mañana cuando por fin, el sol ha hecho acto de presencia y todos los participantes han comenzado a montar sus paradas.

Más de veinte hornos se han dado cita este año para ofrecer sus elaboraciones y sus ganas de innovar a la hora de acompañar este pan entrañable y será a lo largo de la tarde del domingo cuando se haga público el veredicto que determine quién merece este año el galardón al mejor llonguet de la isla.

Pese a no ser una preparación nueva, el llonguet amb frit mallorquí ha sido uno de los productos más demandados y no todos los asistentes han podido tener la fortuna de llegar a tiempo para degustar uno de ellos.

El llonguet parece vivir uno de sus mejores momentos en los últimos años tras hallarse casi en “peligro de extinción” debido a que la producción de este panecillo requiere de un proceso puramente artesanal, incompatible con la producción industrial, que no puede competir en cuanto a precio y beneficios con el pan congelado, barato y de baja calidad que, sin embargo, ha acabado instalándose en los hábitos alimentarios de la inmensa mayoría de los consumidores.

Además, tanto la Policía Local como Cruz Roja tenían montado un dispositivo de emergencias que, afortunadamente no han sido necesarios. El evento, calificado por el Ajuntament como feria de interés municipal, también ha contado con un bus de transporte público que, con una frecuencia de media hora, hacía posible llegar hasta la feria desde la Porta de Sant Antoni. Asimismo, los asistentes que han llegado en su propio vehículo han contado con un parking de más de 15000 metros cuadrados que, sin embargo, no ha sido suficiente.

En definitiva, una jornada repleta de productos artesanos que han completado las casi setenta paradas con las que el público asistente ha podido disfrutar de productos tales como sobrasada, quesos, miel o aceite producidos en Mallorca.

Vaya pues desde aquí, nuestra enhorabuena para la Asociación de Vecinos de Es Pil·larí así como al Gremi de Forners por el trabajo que, un año más ha hecho posible que la Fira del Llonguet sea, no solo un acontecimiento esperado por todos los mallorquines, sino una manera de reivindicar un producto de calidad bien arraigado en nuestra tradición y en nuestra cultura gastronómicas.

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