Foto: Reuters

El número de muertos en el marco de las protestas de los últimos días en Nicaragua asciende a 34, según ha afirmado el Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (CENIDH).

El organismo ha contabilizado entre las víctimas mortales algunos desaparecidos hallados por sus familiares en la morgue del Instituto de Medicina Legal de Managua, así como otras que han muerto en el hospital tras resultar heridas durante las protestas.

Según las informaciones recogidas por el diario local ‘El Nuevo Diario’, entre los fallecidos figuran dos policías y un periodista de la localidad de Bluefields.

El activista Marcos Carmona, miembro de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, ha indicado que otras 66 personas se encuentran ingresadas en hospitales, de las cuales doce “están en estado muy grave”, mientras que otras 16 siguen desaparecidas.

Nicaragua ha vivido en la última semana las peores manifestaciones contra el presidente, Daniel Ortega, en sus 15 años de mandato. El origen es una reforma del Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) que aumentará las aportaciones de trabajadores y empresarios y pondrá a cotizar a los jubilados.

La represión policial ha dejado escenas de auténticas batallas campales en Managua y otra ciudades, con munición real, balas de goma, gases lacrimógenos, cócteles molotov y barricadas incendiadas. Cruz Roja ha confirmado nueve muertos y más de 400 heridos, si bien la prensa local habla de una treintena de fallecidos.

Ortega decidió dar marcha atrás el pasado domingo revocando el decreto presidencial que da luz verde a la reforma del INSS y tendió la mano a los manifestantes y a la patronal nicaragüense, el COSEP, invitándoles a un diálogo sin condiciones.

Sin embargo, ellos insistieron en que los estudiantes detenidos fueran liberados, en que se restaurara la libertad de prensa y en que cesara la represión. En respuesta, el Gobierno excarceló a los manifestantes arrestados y la cadena de televisión Noticias 100% volvió a emitir en todo el país.

Además, el COSEP planteó un diálogo nacional que abordara otros asuntos de interés general, más allá de la reforma del INSS, y en el que participaran varios sectores con la Conferencia Episcopal como mediador. Tanto los obispos como Ortega han aceptado la invitación, si bien aún no hay fecha ni agenda para estas conversaciones.

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